El largometraje de ficción costarricense en el CRFIC 2016

Para la pasada edición del Costa Rica Festival Internacional de Cine se estrenaron tres películas de ficción nacionales. Para una industria cinematográfica que viene en constante ascenso desde hace aproximadamente una década, es un número concordante con este crecimiento. Las películas que se estrenaron son: Abrázame como antes de Jurgen Ureña, El calor después de la lluvia de Cristobal Serrá Jorquera y El sonido de las cosas de Ariel Escalante.

Dentro de esta perspectiva creciente del cine de nuestra nación, se puede encontrar una amplia propuesta de contenidos y formas, como abordó la historiadora del cine nacional y centroamericano María Lourdes Cortés, en su artículo: “El nuevo cine costarricense”, estas tres obras llegan a generar diálogos y seguir consolidando la cinematografía de este pequeño país.

Cuando se habla de generar diálogos en esta perspectiva cinéfila, se habla sobre películas entre las cuales se puedan generar nexos de acuerdo a temas que tengan en común. Esta concordancia de eventos y tramas se van a ir forjando cada vez más, de acuerdo a como siga en ascenso, o al menos, se mantenga el número de filmes estrenados año a año.

 

Acoplando y engrosando la filmografía costarricense

 

Jimena Franco, actriz protagónica de Abrázame como antes de Jurgen Ureña.

El tema principal de Abrázame como antes es la familia, tema ya tratado en obras como Padre (2013) de Alejo Crisóstomo o El regreso (2011) de Hernán Jiménez, que específicamente enfrentan a sus protagonistas con sus papás. La novedad en el film de Ureña radica en la propuesta de una familia que se aleja de un lazo sanguíneo, y va más en la consecución de una familia elegida. Punto y aparte el hecho de haber utilizado actrices transgénero: la primera película del país en hacerlo.

 

Pensando fuera de nuestras fronteras, es imposible no hacer la asimilación con un film como Tangerine (2015) de Sean Baker, aunque con un fondo totalmente diferente, la también utilización de actrices transgénero genera una posibilidad de diálogo entre ambos trabajos. Si bien, ha habido otras producciones internacionales donde se ha abordado la transexualidad, estos toman a actores que realizan su trabajo transformándose.

Liliana Biamonte, actriz protagonista de El sonido de las cosas de Ariel Escalante.

Por su parte, la obra de Escalante tiene como punto de arranque el enfrentarse al duelo, a la partida de un ser querido, un evento ya de por sí traumático, que se vuelve peor a la hora de ser una muerte violenta o inesperada. En este caso es imposible no pensar en Nina y Laura (2015) de Alejo Crisóstomo, aquí la pérdida es la de un hijo. Ambos filmes cuentan con unas secuencias similares, en una terapia grupal de personas que intentan superar el fallecimiento de un allegado.

 

Sobre la película de Jorquera, esta se acerca en cuanto a su argumento a la propuesta de Nicolás Pacheco con Rosado furia (2014), aunque en este film es un simple acompañamiento de muchos otros problemas alrededor de la protagonista, mientras que en El calor después de la lluvia es el eje central, este argumento es el rompimiento con una pareja amorosa y la dificultad para rehacer sus vidas.

A modo de conclusión: una mirada al futuro

Vale la pena mencionar el punto en común de estas tres producciones: tener mujeres protagonistas, tres personajes en tres condiciones muy distintas, pero también con algo en lo que coinciden, el deseo de salir adelante a pesar de los obstáculos que enfrentan. Además se agradece que las actuaciones de Jimena Franco, Milena Picado y Liliana Biamonte son bastante efectivas y creíbles, porque de nada vale este punto en común si no sobresalen de forma positiva.

Milena Picado, actriz principal de El calor después de la lluvia de Cristobal Serrá Jorquera.

Finalmente, volviendo a la idea del creciente cine nacional, vale la pena mencionar el trabajo que hace la organización del Costa Rica Festival Internacional de Cine, por obvias razones lo más visible en un evento de este tipo es asistir a las salas a ver las películas. Sin embargo, hay que agradecer el esfuerzo por apoyar también el cine en desarrollo, ayudando así al auge del cine nacional, e incluso en esta edición de 2016 extendiéndolo al cine centroamericano.

En su sección de industria se presentan proyectos para el apoyo a largometrajes en postproducción y otros en las que se exponen ideas sobre filmes futuros, con premios económicos a estos trabajos y se brindará ayuda al desarrollo y finalización de los proyectos, todos estos son impulsos que sin duda seguirán engrosando y mejorando el cine costarricense.

Nota: no se menciona la película Entonces nosotros de Hernán Jiménez porque a pesar de presentarse en el Festival, ya había tenido un estreno comercial en los cines del país.

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