Crítica de «El mudo»

La segunda película de la Muestra de Cine Latinoamericano Contemporáneo del año en curso viene de parte de Perú, El mudo (2013) de Daniel y Diego Vega. Largometraje estrenado en el Festival de Locarno en dicho año, donde Fernando Bacilio ganara el premio a Mejor actor. Su exitoso paso por festivales de cine también se demuestra en los siguientes premios: Mejor música en La Habana, Mejor película en Cartagena, Mejor actor y Director de la competición internacional en BAFICI.

 

Constantino Zegarra (Fernando Bacilio) es el protagonista de este filme peruano, quien quedara sin el don del habla transcurrido unos pocos minutos de haber iniciado el metraje. El silencio se apodera del personaje principal, pero a su alrededor, la ciudad está más viva y bulliciosa que nunca. Los hermanos Vega desarrollan su historia manejando sus miradas y movimientos, su andar que pareciera errático fluye en busca de resolver un misterio.

 

Él es juez, igual que su padre, una tradición que quiere también legar a su hija, trabaja para el poder judicial de su país natal, un trabajo burocrático en edificios abarrotados y escritorios llenos de papeles y carpetas, un tipo firme al que no le tiembla el pulso para tomar sus decisiones para intentar corregir el actuar de las personas, hasta cierto punto se ciñe en su labor de sentenciador. El uso y no uso de la palabra funciona de forma muy efectiva.

 

Una noticia y un evento trastocan su cotidianeidad, la primera es que va a ser trasladado de puesto de trabajo fuera de Lima, situación que le complica su existir, inmediatamente se queja ante sus superiores pero esto no rinde frutos, todo sigue igual. La pesadumbre de este desequilibrio se ve aumentado por un “atentado” en su contra, momento en el que sus cuerdas vocales son dañadas y queda mudo.

 

Aunque ciertamente hay una posibilidad de que logre hablar aprendiendo a articular con el esófago, situación que requiere de práctica, y ese es el asunto, a Zegarra no pareciera interesarle, su capacidad de hablar queda momentáneamente en un segundo plano debido a su situación laboral, familiar y sobre el misterioso ataque que recibió, o al menos, siendo esta su perspectiva: todos contra él.

 

El mudo es un largometraje crítico, no solo de un sistema muchas veces corrupto y fallido a pesar de las buenas intenciones, sin una posibilidad de defensa real, hiriente y que no busca la reinserción social, mudo está el protagonista que recibe un castigo “divino”, pero que ve cómo su castillo es derruido por el trato de sus superiores, un golpe bajo de quien se creía estar en el punto más alto de una escala social burda y ficticia.

 

Hoy a las 8:30 p.m en el Cine Magaly, entrada gratuita.

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