Rambleras en el parque de mi barrio o en la Plaza de la Cultura

Sigue la Muestra de Cine Latinoamericano Contemporáneo 2017 con el filme uruguayo Rambleras (2013); segunda obra de la también uruguaya, con énfasis en montevideana, Daniela Speranza (Mala Racha, 2002), quien dirige y escribe esta historia sobre tres mujeres de diferentes edades: Patricia, Jacqueline y Ofelia.

De esta película destaca su largo proceso de filmación, pues tomó 10 años concretarla finalmente debido a temas de financiamiento, producción, clima, elección de las actrices, entre otros. La misma Speranza afirma que le gustaría escribir un libro sobre este proceso, ya que comenzó el guion en 2003 mientras estaba desempleada y como un homenaje a su amiga Marina, la cual dio origen a su idea de explorar la relación entre una chica joven viviendo con una señora mayor que no fuera su familiar.

Rambleras es un entramado de la vida de tres mujeres y su reacción en torno al amor y la vida: Patricia es la treintañera con miedo a quedarse sola y que por eso busca el amor aunque su novio no sea el amor que ella espera; Jacqueline es su jefa entrada en los cuarentas, quien aparentemente sabe todo del amor, pero se encuentra en medio de una crisis con su esposo; y finalmente está Ofelia, la señora mayor a quien ya no le queda amor, pues su hermana y única compañera acaba de morir dejándola sola en la pensión donde vive y sin compañía para ir a la rambla.

La rambla es el punto de encuentro de estas tres mujeres y es un espacio vital para los habitantes de Montevideo porque es el lugar para encontrarse uno mismo y con los amigos en la tarde para tomar “el fresco” y unos mates. Para la directora Speranza el neologismo “rambleras” era casi inevitable: aunque no existe la palabra, nadie es capaz de negar que en la rambla siempre están los mismos rambleros de siempre, esos que hasta en un lugar público tienen un reservado.

Y es justo en la rambla donde inicia y acaba el filme, pues estas tres mujeres deben decidir si el camino que elijan para sus vidas las llevará de vuelta cada tarde a ese lugar o, por el contrario, la rambla es el símbolo de su estancamiento.

El filme cuenta con una acertada fotografía de Nelson Wainstein (con quien Speranza trabajó en su primer filme) acompañada siempre por el cómplice piano de Sylvia Meyer, encargada de componer la música original para la película.

En conjunto Rambleras es una historia con personajes y narrada de forma tan cotidiana que cuesta imaginar tardó 10 años en realizarse, sin embargo, su punto alto es justo la cotidianidad que no se inventa, sino que se vive al ver a las personas en el parque de mi barrio o quizás ganándose  un reservado en la misma Plaza de la Cultura.

Hoy a las 8:30pm en el Magaly, entrada gratuita.

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