Cine en el FIA 2017. Parte 1

El pasado jueves fue la inauguración del Festival Internacional de las Artes (FIA) de Costa Rica, y el viernes fue el debut del cine con la función de Mustang (Deniz Gamze, 2015) en el Anfiteatro del CENAC y de Perfectos desconocidos (Paolo Genovese, 2016) en el Cine Magaly. Esta última también inauguró el Festival de Cine Europeo.

 

El programa de cine permite hacer varias consideraciones e hipótesis que se irán comprobando o no a lo largo de los 10 días que dura el FIA. La primera de ellas tiene que ver con el tipo de cine que ofrece cada lugar. Mientras los filmes del CENAC tienen un perfil más independiente y son títulos que aunque ya tienen algunos años, son difíciles de conseguir en su mayoría. La programación también es una muestra del tipo de cine que el Centro de Cine ofrece en su Festival Internacional de Cine y en Preámbulo, con lo que busca consolidar su imagen y sus proyectos.

 

Mientras que el Festival de Cine Europeo tiene un perfil más comercial con algunos títulos importantes que tuvieron gran importancia en Festivales internacionales. Cabe mencionar también, que el gran atractivo de estas películas es que se presentan por primera vez en el país, y probablemente algunos títulos se estrenen comercialmente pasado el Festival.

 

Puede ser cuestionable que el Ministerio de Cultura haya decidido incluir como parte del FIA un Festival de capital privado, sin embargo, le va a dar otra exposición, en tanto es posible que varios de los asistentes al Festival de Cine Europeo se enteren del FIA en esas funciones. Además, la oferta de programación es mayor y eso significa que un público más amplio asistirá a los eventos. La apuesta es arriesgada, el FIA publicita el cine como una actividad más dentro de un programa muy amplio, donde indudablemente las personas tendrán que decidir a qué asistir. Mientras que el Festival de Cine Europeo, tiene la ventaja de publicitar en exclusivo su festival y atraer mayor público en comparación con las funciones gratuitas del CENAC. Llama la atención también, que no haya pauta publicitaria del FIA antes de las presentaciones del Festival Europeo.

 

En 10 días no se podrá conocer el impacto, sino que en meses futuros se podrá analizar y pensar si en la próxima edición del FIA (en dos años) conviene vincularse nuevamente.

 

Lo que sí parece es que hubo algo de desorganización cuando se hizo el cronograma, puesto que las funciones del CENAC chocan con alguna del Magaly, y el público cinéfilo tendrá que decidir a dónde ir. También es escasa la publicidad que se hace de las funciones en el CENAC.

 

La puntualidad también marcó diferencias, en el CENAC el filme empezó puntual y el público se iba sumando poco a poco, cabe resaltar que la organización puso una especie de red negra para oscurecer el espacio y volver más grata la experiencia, ya que estas funciones son al aire libre. En el Magaly hubo un atraso de media hora, aunque se comprende porque además de la inauguración del Festival Europeo, era la reapertura del nuevo lobby del emblemático cine, que aunque se extraña el estilo clásico, mantiene su amplio salón ideal para este tipo de eventos. Una lamentable sorpresa fue comprobar que la pantalla del Magaly tiene un daño en un sector, por lo que si un filme tiene escenas muy claras es notoria una grieta en la pantalla.

 

Sobre los filmes en sí, radica la mayor diferencia. Mientras que Mustang plantea las dificultades de cinco adolescentes para crecer y tener autonomía de sus cuerpos en una sociedad restrictiva y machista, con escenas de denuncia muy fuertes y un final esperanzador, algo efectista, pero que le da un respiro al público tras ir creciendo la tensión durante buena parte del metraje.

 

Las actuaciones y la fotografía son sobresalientes. El elenco coral destaca por lo bien que se entienden en la puesta en escena, permitiendo desarrollar cada personaje ligeramente, pero manteniendo la unidad temática del filme, un todo coherente que resalta las diferencias entre mujeres y hombres en una cultura que es mostrada por el director como antagónica e hipócrita. Resulta clara la postura del director, no tiene sutilezas.

 

El guion resulta convencional, pero efectivo a la hora de plantear el conflicto, transmitir tensión al espectador y que este sintiera empatía con las jóvenes. Al final hay espacio para reflexionar sobre la situación de la mujer en esa sociedad, sobre su sexualidad y las formas en que es manipulada según distintos intereses. En este punto, vale mencionar el papel de las mujeres mayores y su rol para mantener una línea de pensamiento tradicionalista, en muchas escenas son ellas las que más duramente recriminan a las jóvenes sus comportamientos. El hecho de que la ayuda esté largo del pueblo también es sintomática e indica que el país tiene una apertura al cambio, pero este en muchas ocasiones está lejos de quienes sufren día a día.

 

Mientras que la película francoturca permitía todas estas valoraciones y criticaba al patriarcado, la comedia italiana Perfectos desconocidos, hace una mezquina apología al machismo con una historia insulsa, estereotipada y llena de prejuicios.

 

Un grupo de amigos se reúnen para cenar y deciden compartir cualquier mensaje de texto o llamada que llegue en sus teléfonos móviles, porque según la débil premisa, todos se conocen, pero como ya se adelantaba burdamente en el título, en realidad son desconocidos. La idea que se resume en pocas líneas, se traslada a casi una hora de metraje en la que los escándalos van apareciendo, cada uno más obvio que el anterior: infidelidades, un amigo homosexual que guarda su secreto, conflictos con los hijos, padres, entre ellos, etc.

 

La vertiginosa edición, hace prácticamente imprescindibles que los actores, actuaran. En un minuto de metraje hay tal cantidad de cortes y planos que duran un segundo, que no importaba si actuaban o no, solo tenían que verse bonitos y bonitas en pantalla, lo cual hacen, porque el elenco viene a ser todo un gran cliché del prototipo italiano, ¡cuán largo está este filme de evidenciar los conflictos familiares como lo hace Nanni Moretti!

 

La falta de giros y las escenas planteadas para sacar risas fáciles, las cuales hubo y en cantidad, volvía repetitiva la película. Las risas bien podrían denotar una escasa capacidad crítica del público con las situaciones de la película, esto no es exclusivo de los asistentes a esta función, el filme fue récord de taquilla en Italia. Al final, 30 minutos atropellados en los que el conflicto crece desmesuradamente y las amistades se hunden, y un raquítico final en el que se buscaba reconciliar ciertas ideas y personajes. Como el director no se preocupó en diseñar los personajes, en profundizar en estos y hacerlos verosímiles, entonces se entiende ese final amateur y vergonzoso.

 

Lo que resulta alarmante del filme es su continua heteronormatividad y machismo: chistes homofóbicos, virilidad expresada en la cantidad de mujeres que se tengan (no importa si se está casado y se tienen amantes, una de ellas, obvio, esposa de uno de los amigos presentes), deseos de tener hijos que parecen seguir un guion ultra conservador de lo que es una familia, mujeres frágiles que buscan operarse los senos para ganar en autoestima, clichés de psicoterapeutas, entre otros.

 

Las copiosas risas hacen pensar en si los espectadores se reían porque consideraban que ellos viven las mismas situaciones, o porque están tan bien socializados que ya han interiorizado un cancerígeno machismo…

 

Consideraciones aparte, el éxito de público y lo bien recibida que fue la película, hace prever que el Festival Europeo va a ser un éxito como en ediciones anteriores.

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