T2: Volviendo a Edimburgo

T2: Trainspotting (2017) de Danny Boyle.

Danny Boyle es un realizador que ha logrado labrar una filmografía bastante afortunada, con algún desliz en el camino pero edificándose como alguien con una marca y un estilo muy propio, que consigue obras de un gran atractivo visual y ritmo trepidante, con una gran variedad de temas en su haber e hilos narrativos, un director ágil.

Trainspotting (1996) fue el filme que lo catapultó, desde ese momento han pasado 21 años, 9 películas, más numerosos trabajos para televisión. La expectativa de quienes adoramos ese espectáculo gamberro de mediados de los noventa entró en ebullición al conocerse la noticia de este trabajo, que en teoría iba a estar basada en Porno (2002) la secuela que el propio Irvine Welsh había escrito para su libro Trainspotting (1993).

Sin embargo, pronto se conoció que este largometraje iba a llevar su propio camino, con todo y esto, la emoción seguía creciendo al saberse la participación del elenco original, sin duda todo un logro luego de veinte años. ¿Quién recuerda ese sencillo teaser de 47 segundos con Lust for Life de fondo? La nostalgia al máximo, la espera era insoportable.

John Hodge ha sido un colaborador habitual para Danny Boyle, T2 es ya su sexta colaboración, contando entre estas a Trainspotting (1996), ¿pero qué carajos ha pasado aquí? Simple y sencillamente T2 no tiene historia, no tiene ni pies ni cabeza; la forma de juntar a los cuatro míticos personajes es absurda, risible, no tiene ningún norte. Aunque claro, es emocionante volver a ver a este cuarteto.

En ningún momento se siente una personalidad propia, se siente sin alma, no supieron que hacer. Como es de esperarse hay múltiples (en serio) referencias a la original, pero estas ¿qué buscan? ¿Apelar a la nostalgia? Lo consigue pocas veces, luego es como: sí, ya entendimos eso, supérenlo.

Por este motivo no se sabe como pensar T2, sí como homenaje, aunque no lo es, pero tampoco como un filme independiente por todas esas referencias, y por una historia que repite en múltiples tramos a su antecesora, lo que también la vuelve sumamente predecible, no hay que ser muy listo para saber cómo se va a desarrollar todo.

Todavía uno puede pensar a Boyle y su equipo de trabajo diciendo: bueno, juntémonos hagamos una loquera a ver que sale, divirtámonos; y es algo válido, pero esa no es excusa para obviar errores tremendos como que un personaje 20 años encerrado escapa de la cárcel fácilmente y anda por la calle tranquilamente.

La ya mencionada y tan alabada (para mi) agilidad detrás de cámaras de Danny Boyle, aquí pareciera ser una copia barata, sin ganas, falsa y tambaleante, de nuevo, a medio camino entre el homenaje y la identidad propia, para finalmente no lograr absolutamente nada. Otro punto, la selección musical muy buena pero que es un enorme desperdicio.

De verdad se sufre viendo T2, no por el hecho de la calidad del filme, que de seguro en cartelera hay películas peores, sino por el terrible desamparo emocional que deja, duele ver a lo que es reducida, la excusa para contar la historia da pena. Es claro que alcanzar el nivel de la original era imposible, pero es que ni siquiera la comparo con tal, sola no produce ninguna emoción.

 

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