La canción nunca es la misma

El cine musical necesita tan solo ser mencionado para empezar a generar reacciones. Tan amado como odiado, el divisivo género cinematográfico suele ser asociado con la ostentosidad de las producciones de Broadway, pero la realidad es que su historia y evolución ofrece tanta variedad como el medio mismo.

 

Fotograma de La calle 42 (1933)

Su surgir inicial vino a finales de la década de 1920 con la introducción del sonido sincronizado en el cine, el cual Hollywood rápidamente explotó con centenares de filmes entre 1927 y 1931. La saturación de este formato hizo que el público empezara a perder interés, pero para 1933 el genio de Busby Berkeley llegó a revitalizar el incipiente género con 42nd Street (Lloyd Bacon, 1933).

 

Con sus kaleidoscópicas secuencias de baile, el legendario coreógrafo marcó un hito que al día de hoy sigue intentando ser replicado, mientras que la expresiva fotografía de Sol Polito y el carisma innegable de estrellas como Dick Powell y Ginger Rodgers terminó por cimentar el estatus del filme como obra seminal de la historia musical tras bambalinas.

 

Con el fin de la época clásica, el canon del cine musical se enriqueció de homenajes, pero aun así pocos directores llegaron a acercarse al carisma con el que Jacques Demy deconstruyó el género. Su obra más aclamada, la ganadora de la Palma de Oro Les Parapluies de Cherbourg (1964), no solo apropió los colores saturados y el melodrama de los musicales clásicos de MGMT, sino que los elevó gracias a la sutileza con la que maneja el contexto sociopolítico y la brutalidad emocional.

 

Desde el éxito crítico del cine de Demy hasta los récords en taquilla de los filmes de Robert Wise, la década de 1960 vio un renacer en el interés hacia el género, hecho que vino acompañado de la ruptura de estigmas que significó el emerger del Rock n’ Roll como fenómeno. La popularidad de ambas tendencias hizo que estas coincidieran en varios filmes dedicados a las estrellas musicales de la época, como lo es el caso de Yellow Submarine (George Dunning, 1968).

 

American Pop de Ralph Bakshi

Inspirada y musicalizada con el material más reciente de The Beatles, la colorida cinta de animación es una experiencia psicodélica y por momentos surreal que sirve como un testamento a la creatividad de la icónica banda de Liverpool y una muestra del alcance contracultural que podía tener el género musical, hecho que a la postre dio libertad al animador de culto Ralph Bakshi para concebir American Pop (1981).

 

Como indica el título, el filme de animación para adultos es un recuento de la evolución de la música popular estadounidense, el que se contrapone con un estudio del acontecer social de cada época desde la perspectiva de varias generaciones de una familia de inmigrantes judíos. Si bien ambiciosa conceptualmente, la película mantiene los excéntricos trazos y la subversión de tabúes en cuanto a drogas y sexo que se suelen asociar a la obra de Bakshi.

 

Si bien con grandes producciones ocasionales, actualmente el género musical se ha tornado en un formato mucho más especializado y de nicho, lo que ha abierto espacios para expresiones demenciales como la ópera rock Repo! The Genetic Opera (Darren Lynn Bousman, 2008), musical que mezcla elementos de cine-B de horror con música gótica y una narrativa tan poco ortodoxa como provocadora.

 

Ya sea enganchando de forma encantadora en su epoca de oro o rompiendo esquemas con sus apropiaciones modernas, mientras sigan habiendo canciones que cantar, el séptimo arte estará ahí para contar la historia detrás de ellas.

 

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