Festival Shnit 2017, día 1: Críticas

Año a año el Shnit ofrece una variopinta selección de cortometrajes que nos hacen recorrer el mundo entero con historias que nos guiarán por distintas emociones. Para hoy 19 de octubre las tandas serán las siguientes:

 

  • 4:00 p.m Animates 1 en la Universidad Véritas
  • 4:30 p.m Internacional 1 – Rusty Violet
  • 6:30 p.m Internacional 2 – Gentle Magenta
  • 8:30 p.m Made in Costa Rica I
  • 10:30 p.m Peeping Shnit

 

Los trabajos reseñados a continuación son algunos de las películas de las tandas de la sección internacional, y que funcionarán como una pequeña guía al lector sobre que pueden encontrar dentro del amplio panorama presente.

Black (2016) de Tomasz Popakul.

 

Filme polaco de animación que se desarrolla en una Estación Espacial donde conviven dos astronautas japoneses, un hombre y una mujer; quiénes desde ahí observan como en el planeta Tierra ha estallado una Guerra Nuclear.

 

La animación no es detallista, pero sí muy efectiva, es en blanco y negro lo que hace denotar los contrastes y centrarnos en el argumento sin perdernos en toda la parafernalia sí fuera más perfeccionista, por lo cual funciona bastante bien.

La obra presenta la dualidad entre la vida que está aconteciendo dentro de este lugar, y la muerte en el planeta debido al conflicto que no detalla nada en particular pero que se deja entrever. Además en sus trazos y pocos minutos deja entrever la soledad de estos personajes ante su situación, y la tristeza que les embarga, con un final sumamente significativo.

 

Je ne suis pas un cygne (I Am Not a Swan, 2016) de Armand Lameloise.

 

Trabajo proveniente de Francia que tiene como protagonista a Pierre (Axel Giudicelli), un joven universitario que se “vende” como acompañante sexual para una mujer mayor. El presente es un trabajo interesante que aborda la sexualidad de forma abierta, no señala ni estigmatiza sino que lo hace de forma natural.

 

Hay infidelidad presente, pero es cierta la necesidad (el dinero en un caso, o de placer en otro), así como una búsqueda de afectividad por parte de otro personaje que aparece. Son tres generaciones que son manejadas de buena forma, con sus intereses en el ámbito sexual.

 

Daniel (2016) de Anastazja Dabrowska.

 

Cortometraje polaco que se centra en un grupo de jóvenes con síndrome de Down, más específicamente en quién le da nombre al filme y su amigo Jan. El eje central del relato es el amor, la búsqueda que tienen los chicos por encontrar a la chica de sus sueños, más el fracaso que van sumando en estos intentos.

 

La obra es muy bien manejada, lleva a los personajes por la esperanza, la interacción entre sus pares que están en las mismas, la escritura de un poema, la tristeza por el rechazo, incluso poniendo en tela de juicio su condición, pero que culmina con un momento muy bello donde se da énfasis a la fraternidad que tienen y el apoyo mutuo que termina siendo más importante.

 

Die Überstellung (The Transfer, 2017) de Michael Grudsky.

 

Filme que sigue a un par de soldados israelitas asignados para trasladar a un prisionero palestino. La obra presenta este conocido conflicto y el choque que existe entre ambos, y ofrece la mirada de un general “malo” que trata con todo el desprecio al hombre apresado, mientras el soldado joven se muestra más abierto, tranquilo y humanizado.

 

Luego de la resolución de este nudo conflictivo hay un momento muy tenso que rompe e momento, resultando ser bastante efectivo a la hora de demostrar la constante tensión en la región, sin señalar en particular a uno u otro bando. Un tanto esquemático pero con un buen mensaje.

 

Head Above Water (2017) de Eric Shahinian.

 

Este es un muy buen logrado cortometraje de diez minutos de duración que aborda el tema de la vejez, mediante un pareja de ancianos quienes rememoran gracias a un video casero algunos momentos con sus hijos y nietos, él es abnegado a ella quien sufre Alzheimer.

 

El momento de la angustia llega cuando el señor sufre un accidente en la bañera y debe buscar la ayuda de su esposa, quien por su condición no puede desenvolverse de la mejor manera. Un trabajo doloroso, desesperante, lleno de amor pero también de angustia, enorme actuación del dúo protagonista.

 

In a Nutshell (2017) de Fabio Friedli.

 

Cortometraje italiano de cinco minutos de duración, que por lo general se presenta alguno de este tipo, una obra de stopmotion sin una historia en particular, salvo alguna que otra cuestión relativa a la sociedad actual, con una serie de objetos que van apareciendo en pantalla. Un trabajo meticuloso, bien sonorizado, sin más.

Solo Finale (2015) de Ingo Putze.

 

Filme alemán de nueve minutos de duración, de corte fantástico y surreal que se enfoca en un hombre (Sebastian Becker) quien pareciera vivir en un mundo post apocalíptico que tiene un encuentro con una mujer (Eva Dewaele) la cuál empieza a danzar. Es una obra de un gran atractivo visual, con un argumento sugerente que ofrece pocas pistas pero que da mucho que pensar, igual que su título.

 

 

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