CRFIC-2017. Filme de inauguración

El Costa Rica Festival Internacional de Cine inaugura su sexta edición con el filme argentino LA CORDILLERA, dirigida por Santiago Mitre.

 

Cuando la política se tiñe de Blanco

 

En medio de un fantástico paisaje nevado, autos de lujo y un complejo 5 estrellas, se realiza una cumbre de países latinoamericanos que resulta clave para las aspiraciones político económicas de la región.

 

Ahí es donde Hernán Blanco (Ricardo Darín), presidente de Argentina, llega en medio de cuestionamientos sobre su capacidad de liderazgo y experiencia para dirigir una nación. Su personaje viene de abajo, un hombre del interior del país, que fue escalando posiciones, primero como gobernante local hasta llegar a ocupar la silla presidencial. Esta idea es reforzada con la secuencia de planos inicial en la que un empleado cualquiera quiere ingresar a la Casa Rosada (Palacio de Gobierno), el cambio de planos liga a ese trabajador con una serie de funcionarios que van aumentando en jerarquía hasta finalmente llegar al presidente. En ese camino metafórico se muestran tanto cómo un hombre común puede llegar a ser el máximo mandatario de una nación, como también la lógica estrictamente vertical de un sistema político.

 

Esta primera línea de análisis que ofrece Santiago Mitre, director también de El estudiante (2011) y La patota (2015), sobre el origen y conservación del poder va a ser central para la estructura del filme, pero no es la única que ofrece. Además de thriller político, La Cordillera es también un drama psicológico: Hernán Blanco tiene que atender una crisis familiar que afecta a su hija y amenaza con convertirse en un escándalo.

 

Durante los momentos en los que la película se concentra en la parte política, el director opta por una estética más realista, con vestuario y escenografías que reflejan el alto estatus de los implicados. También es posible reconocer ciertas actitudes de los personajes que remiten a sus homólogos de la vida real: Daniel Giménez Cacho guarda semejanza con el presidente mexicano Peña Nieto, o Paulina García con Michele Bachelet, además del mencionado Darín con Mauricio Macri.

 

Estas referencias metatextuales sobre la política latinoamericana de años recientes, enriquecen un thriller que se atreve a proponer interrogantes sobre la naturalización del mal: en palabras de Hernán Blanco “no se llega a presidente si uno no lo ha visto un par de veces al menos”. El mal en sí no se ve, es un concepto abstracto, pero la tentación ¡vaya que tiene rostro!

 

Si el antagonismo histórico entre Argentina y Brasil está en el grado de poder, liderazgo e influencia que tengan sobre el resto de países del istmo, a Estados Unidos le corresponde el papel del socio aparentemente desinteresado. La participación de Christian Slater como persona de confianza del presidente estadounidense, permite reconocer los alcances del poder, así como se verá la verdadera naturaleza del mandatario argentino. Por su parte, los países centroamericanos y caribeños quedarán como simples votos en un escenario del que no son más que peones en un tablero con intereses muy altos.

 

 

Por otro lado, Mitre filme las escenas relacionadas con la crisis familiar que afecta a padre e hija, con una estética menos realista, en especial las secuencias en la que Marina (Dolores Fonzi) es hipnotizada: el cambio de lente, de la iluminación y el aura de misterio que tienen estas secuencias crean en el espectador la duda.  ¿Qué significan? ¿El presidente Blanco realmente oculta algo o es una fantasía de su hija? La decisión del director de no dilucidar esto, es de lo mejor del filme, mantiene la intriga más allá de los créditos finales.

 

Otra escena en la que la forma interviene sobre el contenido de manera explícita es en la reunión que tiene Hernán con Marina en un funicular, la colorización verduzca genera una impresión onírica, se advierte un peligro o un engaño, nuevamente surge la duda, la interrogación sobre lo que es verdadero, sobre las intenciones reales de los personajes.

 

Es en la conjunción de esas dos tramas principales, junto con otras secundarias, pero de igual importancia en lo argumentativo, que el relato adquiere una dimensión más profunda de lo que al inicio parecía. Pasa de ser un mero thriller político a un intenso retrato del poder y los entresijos que se hacen para obtenerlo.

 

La cordillera de los Andes que al inicio parecía un escenario demasiado grande para el cuestionado y tímido presidente argentino, se va convirtiendo en el lugar ideal para que vaya moviendo las cuerdas de un entramado del que se visualiza apenas la cima, al igual que las nevadas montañas donde se sitúa la historia, pero que debajo de lo Blanco se esconde un sinnúmero de misterios y fantasmas.

 

La Cordillera. Argentina, España, Francia; 2017. Director: Santiago Mitre. Guion: Santiago Mitre, Mariano Llinás. Fotografía: Javier Julia. Edición: Nicolás Goldbart. Elenco: Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Érica Rivas, Elena Anaya, Paulina García, Daniel Giménez Cacho, Christian Slater.

¿Cuándo y dónde?

Jueves 7 de diciembre, 7 pm, Cine Magaly

Sábado 9 de diciembre, 5:45 pm, Cinépolis Terramall

 

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