The Disaster Artist: cuando lo malo es bueno porque así lo quiere el corazón (del público)

El cine es una industria artística movida por los sueños e ilusiones: algunos tendrán éxito y pasarán a “consagrarse” mientras que otros fracasarán irremediablemente. El porqué es un gran debate donde la discusión puede abarcarse desde muchos puntos: distribución, financiamiento, cuota de pantalla, competencia, crítica, recepción del público, etc.

No obstante, de vez en cuando y, contra todo lo esperado, algunas películas y directores se cuelan en ese universo de consagración debido a que sus trabajos son tan malos y encantadores que logran captar un nicho de espectadores quienes los defenderán contra los malvados críticos e industria y este NO es el caso de The Disaster Artist, dirigida y protagonizada por James Franco.

La película está basada en las memorias homónimas de Greg Sestero sobre el rodaje de The Room (2003), filme que coprotagonizó junto a Tommy Wiseau, quien fungió como director, productor, guionista y protagonista del mismo. Debido a la nula experiencia y pericia de Wiseau en todos los puestos, el filme fue un rotundo fracaso y rápidamente fue calificada por la crítica e industria como “la peor película jamás hecha”, lo cual bastó para que encontrara un entusiasta grupo de admiradores que rápidamente la elevaron a cine de culto.

Ahora bien, los derechos del libro de Sestero fueron adquiridos por la productora de Seth Rogen en 2014 y The Disaster Artist fue el resultado. Acá me permito hacer un paréntesis para los que no están familiarizados con lo que implica la dupla Seth Rogen-James Franco. Ambos se conocieron muy jóvenes cuando coincidieron en la serie televisiva Freaks and Geeks (1999), la cual fue cancelada debido al bajo rating, pero la audiencia la elevó a serie de culto ¿Les resulta familiar?

Luego de la serie ambos se dedicaron al cine con dos perfiles muy diferentes: por un lado Franco con roles más dramáticos y, por otro Rogen siempre vinculado a la comedia. Su reencuentro en pantallas se dio con Pinneaple Express (2008) y a esta le siguieron This is the End (2013) y The Interview (2014), filmes a los cuales la crítica no les sonrió en demasía, pero calaron en la audiencia como comedias de culto, cabe destacar las dos últimas incluso fueron dirigidas por Rogen.

Dado lo anterior, no resulta nada extraño que la dupla Rogen-Franco se interesara por la dupla Sestero-Wiseau y decidieran hacer una película con la misma premisa: The Disaster Artist es una mala película hecha adrede sobre una mala película hecha sin intención de serlo.

A lo anterior debemos agregar que fue rodada “en familia”, pues quien interpreta el papel de Sestero es Dave Franco, hermano menor de James, y su novia en pantalla es incluso su actual esposa Alison Brie. De esta forma, nos encontramos ante un filme de amigos con mucho dinero y fama en Hollywood empeñados en recrear el filme de otros amigos con dinero y sin nada de fama.

Lo repito, The Disaster Artist es una mala película adrede, especialmente la excelente y cansina personificación de James Franco del terrible actor Tommy Wiseau y es aquí donde reside o no su genialidad, pues es de esos filmes donde las notables deficiencias buscan recrear el contexto original que buscan transmitir.

Empero, el gran defecto de The Disaster Artist es que justamente se esfuerza tanto en ser mala que lo logra sin ser encantadora al hacerlo, pues solo recrear la forma de rodar y escenas de The Room no la hace original como The Room.

Y sí, sé que a los fans de Rogen-Franco esto no los detendrá para ir al cine y salir aplaudiendo al “dúo cómico surrealista”, sin embargo, concordarán rápidamente en que The Disaster Artist será el menos memorable de sus filmes porque nadie puede dudar en que acertaron en repetir la fórmula de Wiseau, no obstante, se equivocaron al pensar que imitando sus deficiencias se consagrarían al igual que este porque, sí The Room es una de las peores películas jamás hechas, pero The Disaster Artist es solo otra de las tantas malas películas que algunos críticos y la industria nos tratan de convencer de que es buena.

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