Elena: más allá del clóset

Mariana Alpízar Guerrero

Elena, cortometraje de ficción dirigido por Ayerim Villanueva de República Dominicana, residente en Costa Rica y presentado en el reciente CRFIC, narra la realidad de una joven que se está cuestionando su sexualidad. Sin embargo, el filme va más allá, pues no se reduce a la salida abrupta del clóset de su protagonista, como sucede en algunas películas que trabajan de forma superficial y desde afuera la realidad LGBT, pues sucede que en muchos casos las películas sobre la población sexualmente diversa son realizadas por personas que no conocen a fondo este contexto, ya sea por no formar parte de este grupo social, o porque no han tenido contacto con este. Ayerim lleva el tema del corto hacia un lugar  existencial.

Desde el inicio nos encontramos con una sociedad que anda mucho más rápido que Elena y una abuela que la presiona constantemente, pues opina sobre su vida, su prima le hace la propuesta de irse, su jefa la acosa sexualmente y le sugiere pintarse la boca. Y es que esa es una arista del mundo lésbico que nos cuenta la joven directora, uno en el que la rapidez intenta apurar los procesos de las personas, su momento para decir cuál es su orientación sexual a su familia o a sus amigxs, en donde no hay tiempo para decidir y en el cual es imposible quedar bien con todxs. Ayerim nos pone ante un contexto social costarricense en el cual existe mucha hipocresía y una división de opiniones sobre las implicaciones que tiene salir del clóset en este país.

Vemos la negación a hablar del tema por parte de generaciones de edades avanzadas y un lanzamiento abrupto hacia un torbellino de placeres y deseos por parte de lxs jóvenes y a la vez una falta de diálogo entre ambas.

Elena es una chica contemplativa, tranquila e introvertida que habla poco y se dispone a escuchar, sin embargo, es de esa tranquilidad de la que algunxs buscan aprovecharse.

La cámara sigue de cerca a Elena:  la hace misteriosa y los silencios nos hacen parte, por un pequeño instante, de su vida, que a pesar de parecer lenta y rutinaria, esconde una gran tribulación. El filme relaciona la música con momentos clave, en los cuales se sale esa parte de Elena que su abuela quiere negar. Ese juego entre el silencio y el ruido, entre las conversaciones y las risas nos sumergen en ese incómodo tránsito en la vida de la protagonista.

Una propuesta seductora y tierna, que sin ser panfletaria, trata algunos temas tabúes, no solo de la sociedad costarricense, sino del mundo LGBT en general. Todo esto denota el reconocimiento de la directora de este contexto social, tal vez porque ella misma forma parte de él y además tiene una gran claridad política al explorar un tema que no se queda en lo superficial, como sí sucede en filmes en los que se mistifica la “salida del clóset” como si se tratase de un fin en sí mismo, o como si este acontecimiento trajera consigo una seguridad total en la toma de decisiones sobre otros aspectos de la vida.

Ayerim Villanueva, directora de “Elena”

Además, no mistifica la realidad de ser una mujer lesbiana joven en Costa Rica, en el tanto, más que centrarse solamente en esta realidad y agotar el recurso, va más allá presentando otros personajes femeninos: una mujer acosadora, una prima extrovertida y una abuela que se frustra con la pérdida  de control que está teniendo sobre su nieta.

El filme es prometedor y con tantas aristas que nos deja con ganas de más, sobre todo en momentos dramáticos como el viaje de Elena a la montaña, dejando en evidencia que la directora respetó el proceso lento de Elena y no la quiso presionar, pero dejándonos con la sensación y el deseo de más emotividad.

Lo anterior posiblemente se relaciona con un trabajo de la actriz Mar Jiménez, a quien le faltó un poco más de contundencia y claridad en la forma de mostrar las emociones del personaje, las cuales en varios momentos del corto, fueron ambiguas y difíciles de interpretar para el espectador.

Al final, la música austera y personal, deja claro que para Elena no se trata solo de una salida en términos sexuales, sino que es también existencial: tomar decisiones, abrirse a un mundo impredecible, hacer algo diferente a lo que esperaba su abuela. Una historia seductora, necesaria y profunda. No cabe duda que Ayerim Villanueva tiene mucho que decir en el audiovisual costarricense, desde una visión fresca, política y personal.

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