El cine como teología profana

Por Francisco Acuña

El mes de abril, la Alianza Francesa exhibirá cuatro películas que muestran propuestas filosóficas sobre dios, la espiritualidad y la religión.

 

En Costa Rica recientemente quedó en evidencia la diversidad de puntos de vista respecto a los alcances que deben tener ciertos modos de espiritualidad o religión. La religión, debido al impacto causado por las últimas elecciones presidenciales tomó una importancia cotidiana inusitada tanto para creyentes, como para agnósticos o ateos. En la prensa, en las conversaciones en bares o restaurantes, en las cenas familiares, gran parte de la población del país empezó a plantearse preguntas o, al contrario, rigidizar puntos de vista con respecto a sus creencias.

 

Debido a tal fenómeno y a la evidente fractura que causó los roces entre diferentes tipos de espiritualidades y modos de sobrellevar la existencia, se plantea un ciclo que ilustre algunas de las posibilidades del cine para abordar el tema de lo espiritual. Estas películas no proponen respuestas, sino que se centran en el esfuerzo de preguntarse y cuestionarse sobre la necesidad del individuo por creer, su angustia ante la muerte y el impacto de los dogmas en sus vidas.

 

Como es costumbre, la selección de películas de la Alianza Francesa da privilegio al llamado cine de autor que, en este tema en especifico, es totalmente antinómico al cine que más extendidamente se consume. El acercamiento contemporáneo al cine de masas con temáticas de espiritualidad es el del panfleto religioso (últimamente muy en boga en Costa Rica, con toques de lo alto y porteros internacionales), que a su vez está íntimamente ligado con la tendencia estadounidense de tal tipo de películas, en el que el mensaje religioso es toscamente entregado al espectador y con muy poco cuidado por cualquier valor cinematográfico. Películas como God’s not dead (Harold Cronk, 2014), Heaven is for real (Randall Wallace, 2014) y Fireproof (Alex Kendrick, 2008), serían ejemplos famosos (o infames) que entrarían en tal tendencia comercial e ideológica.

 

La otra tendencia de cine con alguna temática religiosa, sumamente exitosa en su momento, sería la gran epopeya bíblica de los años 50, conocida como cine Péplum, algunos ejemplos serían: Ben-Hur (William Wyler, 1959) o Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956). En este cine se puede percibir la raíz del blockbuster estadounidense contemporáneo. En tal tendencia se encuentran películas competentemente realizadas, con valor de producción y orientadas al entretenimiento, pero con un discurso religioso superficial y accesorio.

 

La oferta para el presente mes en la Alianza Francesa, es cine que trata el tema de la religión apartándose categóricamente de cualquier tipo de mensaje panfletario y muy alejado de la tradición del cine de aventuras bíblicas. Es cine íntimo y con una carga filosófica importante. Y es que el tema de la religión ha sido un punto común entre aquellos directores que no sería demasiado descabellado llamar también filósofos.

 

No hay que buscar demasiado para encontrar tal conjugación cine-filosofía-religión en la historia del cine: Bergman, con su trilogía sobre el silencio de dios, Nostalgia (1983) de Tarkovski, o la versión de Juana de Arco de Dreyer. Estos ejemplos muestran una agudeza excepcional para plantearse temas relacionados a la espiritualidad, a la vez que poseen maravillosos méritos a nivel visual y argumental. Esta es la tendencia que siguen las películas a presentar en el presente ciclo.

 

Tales filmes, de la talla de directores como Jean Luc Godard, Éric Rohmer, Robert Bresson y Maurice Pialat, aportan cada uno a su estilo, maneras novedosas para hacer del cine también una escritura. Son películas controversiales, que proponen la visión del director de lo divino, su propia teología, profana por el hecho de estar atravesadas por un estimulante deseo de cuestionar los dogmas establecidos.

 

Sin más preámbulos, las presentamos:

 

Viernes 6 de abril, 6 pm

Notre musique [Nuestra música] (Jean-Luc Godard, Francia, 2004)

El videoensayo compuesto de tres partes (1. Infierno, 2. Purgatorio y 3. Paraíso) plantea una serie de reflexiones sobre la guerra, el sufrimiento y lo sagrado.

 

Viernes 13 de abril, 6 pm

Ma nuit chez Maud [Mi noche con Maud] (Érik Rohmer, Francia, 1969)

Tras doce años de ausencia, un joven escritor regresa a su pueblo natal para anunciar a su familia que pronto morirá. Vive entonces un reencuentro con su entorno familiar, una reunión en la que las muestras de cariño son sempiternas discusiones y la manifestación de rencores y reproches. Adaptación de una obra teatral de Jean-LucLagarce.

 

Viernes 20 de abril, 6 pm

Le diable probablement [El diablo, probablemente] (Robert Bresson, Francia, 1977)

Charles vive entre dos amores, Alberte y Edwige. Inmerso en conversaciones existenciales con su amigo Michel (Henri de Maublanc), desprecia tanto “la felicidad de la tarjeta de crédito” como el compromiso político; no se deja seducir ni por el anarquismo, ni por la militancia ecologista ni por las drogas. Una serie de encuentros casuales le llevan a descubrir en sí mismo el instinto de la autodestrucción.

 

Viernes 27 de abril, 6 pm

Sous le Soleil de Satan [Sobre el Sol de Satán] (Maurice Pialat, Canadá, 1987)

Relato de la agonía espiritual de Donissan (Gerárd Depardieu), un cura rural que intenta librarse de la desesperación. El cura sabe que su destino será una batalla sin tregua con lo sobrenatural, que lo hace oscilar entre la santidad y la condenación.

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