Entrevista a Alexandra Latishev, directora de Medea

Tras haber pasado por varios festivales en Sudamérica, Europa y  el Costa Rica Festival Internacional de Cine, se estrena en el país el largometraje MEDEA de Alexandra Latishev. Un filme que captura la atmósfera político social que se ha vivido en Costa Rica en años recientes, como ninguna otra película lo había hecho anteriormente. El argumento trata sobre una mujer que se encuentra embarazada mas no quiere tener al bebé, situación que trasciende la ficción fílmica en un país que tiene un Estado confesional (el único de América Latina) con una legislación que solo permite el aborto terapéutico, pero hace casi imposible su ejecución. La película denuncia a esa sociedad que prefiere no ver los embarazos adolescentes, los abortos clandestinos, las mujeres que mueren por malas praxis médicas al no tener acceso a condiciones de salud mínimas; pero todavía va más allá, MEDEA abre el diálogo sobre lo que significa el cuerpo de la mujer, la politización del mismo y acusa al patriarcado por haber legislado, juzgado y condenado el cuerpo de las mujeres, sin que estas puedan tomar sus propias decisiones.

 

MEDEA es una película necesaria en el contexto costarricense, pero que trasciende fronteras y muestra una mujer que pueden ser miles, en diferentes países, contextos y épocas. En un momento en los que en el mundo se están sucediendo diferentes actos de protestas contra los abusos hacia las mujeres, la relevancia del filme es mayor. El patriarcado ha asesinado mujeres durante toda la historia y es ahora cuando se escuchan miles de voces que están disconformes.

 

Alexandra Latishev, directora del filme conversó con KRINÉGRAFO sobre MEDEA, les compartimos la entrevista:

 

Yoshua: ¿Cómo fue la gestación del proyecto?

Alexandra: No es una adaptación del mito griego, el interés vino por los textos de las psicoanalistas Roxana Hidalgo, Laura Chacón y Constanza Rangel. Y lo que me interesaba era el acto principal del personaje, lo que eso simbolizaba. Era un personaje que se salía de lo convencional, los personajes femeninos siempre son víctimas y se la pasan sufriendo, son súper pasivas. Me gustaba un personaje que accionara, que hace cosas que no se espera de ella y tenía presencia. En mi interpretación, el personaje también es activo, funciona porque las mujeres vivimos al margen del poder, la manera de actuar tiene que ser estratégica. No quería que fuera explícita porque se volvía muy ilustrativo.

 

Y: Se percibe en la actitud del personaje una especie de malestar, focalizado en sus entrañas, ella está embarazada, pero el malestar abarca más, ¿cómo trabajó para expresar este concepto?

A: Me parecía que iba a ser muy patriarcal el mostrar a un papá, la gente se iba a centrar en eso y le iba a quitar la tensión a lo que me interesaba contar. Quise retratar la sociedad en la que vivo y usualmente no hay papá, es una idea omnipresente porque todos hablan de él, pero resulta un abstracto, la mayoría del tiempo no está o no existe. Es como dios, todos hablan de él, pero nadie lo ve. Quería quitarle ese elemento para que no distrajera de la historia y el personaje de ella fuera más profundo. Entonces el bebé sería producto de un entorno, simbolizaba su contexto. Y lo que hace no es venganza sino poner un límite, es liberarse de ese contexto, que nadie quiere ver.

 

Y: Ya que menciona que el bebé es producto del entorno, ¿el no mostrarlo también responde a evitar distraer la atención, para que el público se quede con la protagonista?

A: Nunca hubo intención de mostrarlo. La primera imagen que tuve de la película fue la del baño y era solo la cara.

 

Y: Puede comentar sobre las influencias estéticas o la investigación que hizo antes del filme.

A: No me gusta referenciarme en otras películas, empecé a pensar en imágenes, referencias sobre una cuestión violenta con el cuerpo, que me generen la sensación de una guerra con el cuerpo. Me acordé de Francis Bacon, que cuando ves una imagen hay una cuestión violenta, directa; después en Lucian Freud y en Jenny Saville, que tenía obras con el cuerpo deformada por el vidrio. Luego me leí Francis Bacon: la lógica de la sensación (Gilles Deleuze, 1981) y empecé a analizar las formas, las posiciones de los cuerpos, la luz, la perspectiva y empecé a traducir esa sensación a dimensiones, ciertos tonos de colores. Otra influencia fue el escultor Ron Mueck. Con el fotógrafo le dije que no quería una película que se viera bonita, quería esa sensación de incomodidad también en la imagen. Decidimos no usar ni frontal ni completamente lateral el cuadro, sino a 15°, es una leve torcedura de la imagen. Otra decisión fue posicionar a los personajes alrededor de la protagonista, que fueran una especie de ruido. Así como no se ven los otros, estos no quieren ver lo que sucede. Tapamos la mirada de los otros.

 

Y: Vemos a los otros personajes en tanto se relacionan con la protagonista y no los vemos completos, el encuadre los corta y entonces la sociedad está fuera de campo, Medea es una ficción, pero que es reflejo de lo que se observa en la calle. En este sentido, la película se sufre, incluso a nivel físico, ¿quería transmitir ese sufrimiento físico y quitar al espectador de un lugar seguro?

A: ¡Qué dicha! Es raro porque tratamos de hacer un personaje que no fuera completamente empático, no es ni complaciente, ni encantador. Tomamos ese riesgo, pero tiene que ver con esta negación colectiva, ella vive su situación sola, el único que la acompaña es el espectador, es el único consciente de lo que está viviendo. Y ahí es donde se hace pesado, porque el conflicto no se dispersa entre varios personajes. No podía ser una peli de este tema sino fuera de esa manera. No quería que fuera didáctico ni victimizar al personaje. Aquí (Costa Rica) están acostumbrados a una estructura narrativa y si no les das eso, necesitan explicación. Entonces la película resulta como un experimento antropológico. También entiendo cuando no quieren hablar, porque da miedo, si dices algo te expone ante un tema delicado.

 

Y: La edad de María José es importante, permite que un rango amplio de mujeres, se vean ahí. Señoras que por el contexto de su época tal vez tomaron una decisión que no querían, pero que la sociedad les demandaba y mujeres jóvenes que no tienen una legislación que les permita tomar esa decisión. ¿Piensa que la película es como un sismógrafo de la sociedad costarricense?

A: Sí, todo viene de un malestar de mi generación, desde que empecé a escribir hasta ahora, el tema ha ido en ebullición. Esta sociedad está fracturada, polarizada. Me siento bien, muy bien. Me gustaría aportar desde otro lugar, pero es la herramienta que puedo usar. No sabemos cómo va a reaccionar la gente, si la película va a acceder a ese tipo de población a la que nos gustaría llegar, para generar más discusión.

 

Y: ¿Medea habla de una patología de la sociedad?

A: Sí. No sé cuál, pero sí creo que tiene que ver, sobretodo en Costa Rica, como vivimos en constante negación y creemos que somos todo bien, blancos, privilegiados, es un delirio que hay y pasan un montón de cosas oscuras, pero no estamos capacitados para verlas y confrontarlas.

 

Y: Me parece que hay una escena que resume eso, es una escena muy violenta: cuando ella está con el novio y los amigos y están tomando cerveza, ella está en el centro del encuadre y es totalmente ignorada por ellos. Es una escena muy real.

A: ¡Qué dicha que lo menciona! Hay mucha gente que no entiende qué es lo que pasa en esa escena. A mí también me parece violenta y cotidiana, pero me ha llamado la atención que la mayoría de gente no la lee. Y había una decisión consciente, que el personaje iba paulatinamente hacia la invisibilidad y así lo construí con la editora. Y esta escena es la culminación.

 

Y: Medea plantea varios puntos de tensión, enfocados en una situación, pero María no los verbaliza, ahí hay también surge una tensión con el público…

A: Sabemos su postura a través de acciones, pero la gente no está acostumbrada a leer esas situaciones.

 

Y: El filme también es una ruptura con la forma en que se representa la sexualidad de la mujer en el cine costarricense. María José es una mujer embarazada que vive su sexualidad, que busca tener relaciones, pero hay varias escenas en las que el hombre es quien se asusta. ¿Se asusta de una mujer empoderada de su sexualidad?

A: Era riesgoso, tenía una escena peor, pero la editora la quitó (risas). Es un personaje que es más de mi generación, la mayoría de mujeres que conozco, de mi contexto y generación, sí son más empoderadas de su sexualidad y sufren este tipo de cosas, cuando toman la iniciativa o son fuertes. Pero el cine está construido al revés, sobretodo el cine gringo, son mujeres que están esperando a que las miren, no quería el mismo personaje que es víctima en todo y me gustaba eso de que no tuviera miedo de su sexualidad, exploraba sus límites, pero que los personajes a su alrededor siguieran viendo solo lo que querían ver.

 

Y: Los pocos momentos de privacidad de María se dan cuando está en el baño, pero ahí el espectador también está dentro del baño. ¿Se buscaba evidenciar la situación de la mujer en la familia, en la sociedad costarricense, de un tipo de encierro?

A: En Latinoamérica. En Medea me interesaban los baños, el inodoro, lo baconsiano con estos personajes solitarios y frágiles en el baño y, además, la idea de hacer algo más visual sobre algo que es un deshecho. Hay una constante con el baño, el encierro, la ducha, un camino que tracé para el personaje como una especie de útero.

 

Y: Un crítico argentino indica sobre Medea que “el encuadre es un útero” …

A: Sí, me encantó. Tener un personaje que vaya hacia ese punto, a volver a nacer, como una especie de crecimiento para atrás y que su aspecto vaya cambiando. También está el agua, como una clase de líquido amniótico. Con el inodoro era representar que esto no significa nada, que es un deshecho, para que algo exista hay que nombrarlo, hay que llenarlo de una carga simbólica.

 

Y: ¿Cómo fue la escogencia de Liliana? Ya habían trabajado juntas en Irene (2014), pero entiendo que no fue la primera opción.

A: Mi personaje iba a ser más joven y tiene muchos retos físicos: engordar, entrenar rugby, raparse la cabeza. Después del proceso de casting regresé a Liliana, era arriesgado, incluso en términos de discurso, pero había una confianza mutua, trabajamos un año juntas. Yo creo que el actor no está aislado del proceso y debe conocer la película tanto como el fotógrafo o el productor, entender el tono y la puesta en escena para que llegue al tono de actuación que coincida con el todo. Y Liliana se prestó para este proceso.

 

Y: La película tiene muy poca música, entonces ¿por qué terminar con una melodía de la ópera Orfeo y Eurídice?

A: Tenía ganas de utilizar esa canción, cuando pensé en la imagen de ir detrás del personaje, pensé en Orfeo y lo que implicaba no volver a ver hacia atrás.

 

Y: Pero ahí el espectador sería Eurídice y María José es Orfeo, es otra deconstrucción del rol…

A: Exacto. La última parte del filme es tan densa, quería darle un respiro, llevarlo a otro plano, además es el único momento cuando el cuadro se abre. Al inicio también suena, pero es una deconstrucción de la pieza de Orfeo. Y luego, que la música fuera incidental es porque no había presupuesto, buscaba meter a los actores en escenarios reales. Teníamos otra canción buenísima, de Cadillacs, pero nos cobraron $5000 y no se pudo (risas).

 

Y: ¿Cómo se filmó la escena final?

A: La hicimos varias veces hasta que nadie viera. Al inicio todos volvían a ver la cámara, pero queríamos que la cámara se mimetizara con el entorno. Cuando filmaba en un escenario real, sabía que tenía que tener más tiempo, hacía varios ensayos, hasta que sentía que éramos parte del entorno y con el tiempo surgían cosas interesantes, entonces se buscaba integrarlo a la escena ya propuesta.

 

Y: Medea ganó premios en el Costa Rica Festival Internacional de Cine y recientemente los Premios Nacionales en Audiovisual por mejor producción, dirección y una mención especial para Liliana; sin embargo, no fue apoyada por el FAUNO (Fondo de fomento al audiovisual que otorga el Centro de Cine) ¿Cree que hubo censura?

A: Yo no sé si hubo censura, creo que hay una enorme ignorancia. Había un jurado enorme y me parecían anticuados, que no tenían relación con otro perfil de películas y no se dan cuenta de lo que se está haciendo en el resto de Latinoamérica.  La propuesta de la película era arriesgada no solo a nivel temático sino narrativamente. Hay mucha ignorancia con el lenguaje, no tienen contacto con el cine que se está haciendo afuera, por lo que tienen criterios anticuados.

 

Medea. País: Costa Rica, Argentina, Chile. Año: 2017. Direccion y guion: Alexandra Latishev. Productoras: Paz Fábrega, Alexandra Latishev y Cynthia García. Producción: La Linterna Films, Temporal Films, CYAN Prods, Grita Medios. Fotografía: Álvaro Torres y Óscar Medina. Edición: Soledad Salfate. Elenco: Liliana Biamonte, Javier Montenegro, Eric Calderón. 73 min. Color.

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