Anime: tres visiones del horror

El próximo domingo 28 de octubre la Sala Garbo tendrá una nueva “maratón de animé”, en esta ocasión dedicada al género del horror con cuatro filmes que comprenden tres visiones del horror.

 

Vampiros góticos

 

Las dos primeras películas tienen a vampiros como protagonistas, criaturas por excelencia que junto con los zombis son las más características y repetidas del género. Se presentarán en un programa doble Blood the last vampire (Hiroyuki Kitakubo, 2001) y Vampire Hunter D: Bloodlust (Yoshiaki Kawajiri, 2000).

La película de Kitakubo fue el lanzamiento en su momento de una nueva franquicia que derivó en una secuela en formato manga, tres novelas (la primera escrita por Mamoru Oshii), dos series de televisión, Blood+ y Blood-C, de esta última se hizo el filme Blood-C: The last dark (Naoyoshi Shiotani, 2012) y algunos juegos para PSP y PS2.

 

En esta ocasión se podrá ver el origen de todo, un mediometraje producido por el estudio Production IG, conocido por realizar el anime de Mamoru Oshii, Ghost in the Shell (1995) o por su colaboración con Gainax para The End of Evangelion (1997). Blood the last vampire nació como parte de un laboratorio de ideas liderado por el propio Oshii y que tenía como objetivo enseñar a crear un concepto original en vez de adaptar una historia previa. De este laboratorio surgió el argumento creado por Kenji Kamiyama y Junichi Fujisaki en el que una joven vestida de marinera y con una katana samurái se enfrentaba a distintos monstruos. El presidente de IG, Mitsuhisa Ishikawa fue quien sugirió que se ambientara en una base militar.

 

Como cualquier filme sobre vampiros, la novela de Bram Stoker, Drácula, fue una de las influencias de Kitakubo, quien además menciona la serie Buffy the Vampire Slayer. Por su parte, el manga que sirve de secuela toma elementos de Carmilla (Sheridan Le Fanu, 1872) y su autor, Benkyo Tamaoki le da un contenido más erótico.

 

Por su parte, Vampire Hunter D: Bloodlust tiene un diseño gótico muy marcado. Está basada en la tercera novela de la saga Vampire Hunter D, que ya tuvo una primera película homónima en 1985 dirigida por Toyoo Ashida. Las novelas creadas por Hideyuki Kikuchi e ilustrada por Yoshitaka Amano son un fenómeno de culto en Japón, pero no todas han sido traducidas al inglés y menos al español. Kikuchi ha escrito unas 17 novelas, pero la saga ya pasa la treintena de libros.

 

La película, producida por Madhouse, tiene elementos de ciencia ficción, horror lovecrafteano, western y fantasía, se ubica en el futuro y sigue a “D”, un dhampir, mitad vampiro, mitad humanno, quien es el hijo de Drácula. D es un cazarrecompensas que mata por encargo a vampiros y los mutantes que se le enfrenten. Los mutantes son otra raza en este universo, tienen diferentes habilidades y formas. Vampire Hunter D: Bloodlust vuelve a la figura del vampiro como un ser sabio, milenario, paciente, cuya inmortalidad se vive tanto como un don como una maldición. El erotismo del filme asemeja más el usado por Francis Ford Coppola en Bram Stoker’s Dracula (1992) y se diferencia del humor y el erotismo más burdo (cercano al hentai) del filme de 1985.

 

Eroguro

 

El término eroguro es la versión simplificada de la unión de tres palabras: ero-guru-nansensu, un wasei-eigo, es decir, “una expresión idiomática compuesta y basada en la adaptación al japonés de palabras procedentes del inglés” (“Eroguro: horror y erotismo en la cultura popular japonesa”, Ed. Satori, 2018), en este caso hace referencia a: erotic, grotesque y nonsense.

 

Jesús Palacios se refiere al eroguro como una “visión artística y literaria cuyo epicentro consiste en retratar un mundo de erotismo extremo, corrupción física y moral, decadencia, deformidad y crueldad, que en su esencia última manifiesta un trasfondo absurdo, sin sentido e incluso nihilista de la existencia, donde se confunden la risa y el horror, el placer y el dolor, la celebración de la carne y su humillación, lo monstruoso y lo sublime”. (Ibid, p. 10)

 

En esta línea se exhibirá un título polémico: Midori (Hiroshi Harada, 1992), conocida en Iberoamérica con el subtítulo “la niña de las camelias”. El origen de la historia se remonta a la tradición oral de la Era Meiji y Showa, pero que es conocida en la actualidad –principalmente para los occidentales– por la adaptación al manga que hizo Suehiro Maruo (Mr. Arashi’s Amazing Freak Show) en 1984 y que fue llevada al cine en 1992 por Harada.

 

Maruo, es mangaka, ilustrador y pintor, cuya obra se caracteriza por un fuerte contenido erótico y violento gráfico, lo que hizo que en sus inicios fuera rechazado por varias casas editoriales, pero que fue aceptado por la legendaria revista Garo, especializada en contenido underground. Su estilo se enmarca como un subgénero del ukiyo-e conocido como muzan-e, que podría traducirse como bloody prints: grabados japoneses en madera de naturaleza violenta publicados a finales del periodo Edo y Meiji. Estos grabados se consideran la primera manifestación del eroguro.

 

El filme de Harada no fue fácil de hacer, ningún estudio quería producirlo, por lo que él terminó asumiendo casi la totalidad de la obra, esto hizo que el proyecto durara cinco años en completarse. Sin embargo, ese fue apenas el inicio del calvario para el director, ya que, tras el estreno, el filme tuvo una fuerte censura, solo en el estreno se pudo ver el metraje original, a partir de entonces tuvo varias versiones hasta que las autoridades decidieran quemar todas las copias. Harada conservó una copia editada con seis minutos menos. En el 2016 se filmó una versión de acción real dirigida por Torico.

 

Aunque ya se mencionó que el argumento proviene de la tradición oral japonesa, la historia recuerda otro polémico filme: Freaks (Tod Browning, 1932), principalmente por su ambientación en un circo ambulante de espectáculos con personas con deformidades físicas. Freaks también fue publicitada en su momento como un filme de horror, simplemente por mostrar en pantalla a estas personas, quienes en realidad tenían deformaciones. Sin embargo, carece del tono violento y erótico de la japonesa, cuya acción se sitúa a fines del siglo XIX, donde una niña que trabaja en un kamishibai, una forma de teatro callejero japonés queda huérfana y termina integrándose a un “circo de fenómenos”, allí sufre de violaciones y abusos.

 

La estética visual del filme remite a lo que Palacios indica del eroguro: “la truculencia, el gore y el splatter, la descripción o gráfica exhibición de actos sexuales desviados de la norma, fetichismos, parafilias, filias y fobias, los protagonistas mutilados o deformes, las torturas, violaciones y humillaciones físicas, morales y psicológicas, forman parte intrínsecamente gozosa del eroguro en distintos grados y niveles, que pueden ir de la mera sugerencia y la elipsis hasta el regodeo voyeurista extremo”.

 

Demonios

 

El último filme que se presentará es Asura (Keiichi Sato, 2012), animé basado en el manga homónimo de George Akiyama de 1970 que fue censurado en su momento. La historia transcurre en el Japón de mediados del siglo XV, en un período de constantes inundaciones que hace que la población sufra por la hambruna.

 

En el hinduismo, los asuras son deidades sedientas de poder, los no-dioses, con quienes se frecuentaban en la guerra. Mientras que, en el budismo, los asuras son una especie de “semidioses” (aunque esta asimilación es imperfecta e insuficiente) que pueden tener desde aspectos humanos hasta características monstruosas y que tienen agrado por la guerra. En el budismo se indica que los asuras son esclavos de sus pasiones, especialmente de la ira, el orgullo y la vanidad.

 

La película muestra a un niño que es víctima del contexto socio histórico en el que nace, y a raíz de ello pierde su humanidad y asume las características de los asuras: estado mental obsesionado con la violencia, enfado con el mundo e incapaz de resolver pacíficamente los conflictos. Su peregrinaje en el mundo es un castigo y vaga matando cualquier ser que se tope, sea humano o animal, hasta que un monje budista le hace frente y le enseña un Sutra para que pueda luchar por su alma.

 

La animación destaca por combinar el CGI con paisajes dibujados con acuarelas, además, el filme cuenta con un elenco de lujo, la voz de Asura es de Masako Nozawa (Son Goku) y la de Wakasa es de Megumi Hayashibara (Rei Ayanami, Faye Valentine, Paprika).

 

 

 

 

 

Con estas cuatro películas podrán tener un panorama general del tipo de anime de horror que se realiza y, a la vez, de las diferencias con la representación del horror en occidente.

 

Las películas se presentan en su idioma original subtituladas en español, el boleto para cada función es de ¢2000 o pueden comprar un pase para el maratón por ¢5000. La Sala Garbo se ubica en San José, avenida 2, calle 28. Evento en Facebook.

 

4:30 pm

Blood: the last vampire (Hiroyuki Kitakubo, 2001) +15

Vampire Hunter D: Bloodlust: (Yoshiaki Kawajiri, 2000) +15

 

7:15 pm

Midori (Hiroshi Harada, 1992) +18

 

8:15 pm

Asura (Keiichi Sato, 2012) +18

 

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