CRFIC-2019 | Aquarela & Your Face: Grámaticas de lo esencial

Como espectadores, solemos gravitar hacia el medio audiovisual en búsqueda de cierto tipo de diálogo. Este puede ser vocalizado por personajes, sugerido por movimientos o hasta canalizado en abstracciones. Sin importar la forma o tratamiento , nuestros sentidos interpolan el arte desde las narrativas que crean.

A sabiendas de esto, existen cineastas que buscan activamente romper los moldes de esta idea. Sus filmes confrontan directamente al espectador al reflejar los tejidos de su percepción y proponer una ventana para trascender sus limitaciones.

Aquarela (2018) de Viktor Kossakovsky y Your Face (2018) de Tsai Ming-Liang (ambos presentados en la sección Panorama del Costa Rica Festival Internacional de Cine)  son este tipo de obras.

Si sus propuestas se sometieran al trivial cuestionamiento de “¿de que tratan?”, la respuesta no podría ampararse en algún tipo de trama concreta. Sus aproximaciones proponen dialogar desde elementos que abiertamente eluden el incidente y las expectativas tradicionales de “lo que se tiene que contar”. El lenguaje que emplean se compone más bien de herramientas más primarias. Texturas. Tonalidades. Mociones. Lo aural.  

En el caso de Aquarela, el enfoque yace en el más vivido de los elementos clásicos: el agua. En sintonía con la experimentación documental de la serie Koyaanisqatsi (1982) y las experiencias meditativas del cine de Ron Fricke (Samsara), Kossakovsky sumerge en la reflexión a través de un palpable sentir de maravilla ante los espectáculos naturales, pero en este caso, su obra se diferencia por favorecer la especificidad  de lo acuático en todas sus formas.

Desde la contemplación a los vastos panoramas glaciares hasta la claustrofóbica inmersión en las lluvias y los oleajes, la forma en que el documental se construye trasciende la mera representación. Su gramática misma, con sus 96 cuadros por segundo, fluye de igual manera que los distintos estados de esta materia se transforman, creando así una trayectoria emocional a través de sus cualidades físicas, desde la belleza hasta la violencia.

Your Face también se nutre de las superficies para determinar su propuesta, sin embargo, su interés está más bien en la estasis. Al no contar con la capacidad destructiva y estruendosa que pueden tener las distintas expresiones del agua, los rostros que Ming-Liang captura relatan desde su relación misma con la cámara.

Miradas evasivas, ejercicios con la lengua, recuentos arbitrarios  y hasta alguien durmiendo en tiempo real son algunas de las viñetas que se captan en la hora y 16 minutos de metraje. Al borrar por completo cualquier contexto o herramienta de ubicación narrativa, cada rostro orquesta los ritmos de su tiempo en pantalla según su expresividad y gesticulación, proponiendo los lineamientos formales de su pequeño universo fílmico.

De cierta forma, ambos trabajos cumplen un rol de testamento. Una expresión creativa gestionada desde y para un concepto específico, donde las hegemonías y lugares comunes del medio visual son dejados de lado en favor de una nueva concepción del lenguaje. Uno que sirve como partitura para las inmersivas disonancias de reconocidos músicos como Eicca Toppinen (en Aquarela) y Ryūichi Sakamoto (en Your Face), y que al evadir el “tener que contar”, se articula en función de las esencias que perciben sus protagonistas. Un lenguaje que se sale de su camino para encontrar nuevas formas de estimular los diálogos con el arte.

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