CRFIC-2019 | Crítica de Pájaros de verano

Por Armando Quesada Webb

 

El narcotráfico es una herida abierta en Latinoamérica que por décadas ha sido el motivo de una abrumadora violencia e incontables muertes en esta región. Pájaros de Fuego (Ciro Guerra y Cristina Gallego, 2018) es una obra que se propone explorar los años en que se originó esta problemática en Colombia, uno de los países que más ha sufrido a causa de este fenómeno.

 

Este filme es el cuarto largometraje en el que colaboran Ciro Guerra y Cristina Gallego, esta vez ambos como realizadores, ya que en ocasiones anteriores Gallego fungió únicamente como productora.

 

Pájaros de verano cuenta la historia de Rapayet, un indígena Wayú que de forma casi arbitraria se involucra en la venta de marihuana, decisión que lo embarca junto a su familia y comunidad en un camino sin retorno al mundo del tráfico de drogas.

 

El argumento es ambicioso, en un inicio pretende otorgar un tono poético a la tragedia de la comunidad Wayú (la obra incluso está estructurada en “cantos”, como una epopeya), pero  termina quedándose en los lugares comunes de los llamados “narcodramas”. Conforme progresa la película, gradualmente pierde esa pretensión lírica y se degrada en una simple trama de una guerra entre bandas de narco, que busca causar impacto a través de matanzas, violaciones y tiroteos.

 

Hay temas que son abordados de forma tangencial, como la complicidad estadounidense en el crecimiento del narco en Colombia, que de haber tenido un mejor desarrollo, hubiesen dado una dimensión política más profunda al filme. Las diferentes piezas de la narración no terminan de encajar, y el argumento se atasca en la superficialidad.

 

La obra presenta al narco como la causa de la perdición de esta comunidad Wayú. Es una espiral de violencia, que termina por absorber a todos. Incluso quienes en un principio rechazaban los actos de Rapayet, como su madre, terminan siendo sus cómplices. Sin embargo, el diseño de los personajes es esquemático, algunos cayendo incluso en clichés anticuados, lo cual le resta potencia a la historia.

 

Un aspecto que se debe destacar del filme es que se trata del primer largometraje dirigido por Guerra en el cual no es autor del guion, lo cual explica la discordancia con el resto de su filmografía. Con un guion así de insustancial, no había mucho que los directores pudieran hacer para que trascendiera más allá de un drama corriente.

 

Están presentes algunos elementos autorales de Guerra y Gallego que recuerdan a sus trabajos anteriores, como la presencia abrumadora de la naturaleza. Esta vez manifestada a través del sonido del viento siempre presente en la tierra de los Wayú, creando así una sensación de vacío y de aislamiento.

 

La forma en que la cámara es posicionada y se forma el horizonte de los paisajes, así como la presencia de la música vallenato, recuerdan al filme trasanterior de Guerra y Gallego,  Los viajes del viento (2010).

 

A pesar de que los directores intenten otorgar una personalidad a su película, Pájaros de verano es, en definitiva, un retroceso artístico en la filmografía de Guerra y Gallego. Carece de la trascendencia poética y el misticismo que hacen especiales a sus tres películas anteriores. Es el evidente primer traspié en la carrera de este dúo.

 

 

País: Colombia. Año: 2018.  Directores: Ciro Guerra y Cristina Gallego . Productoras: Ciudad Lunar Producciones / Blond Indian Films / Pimienta Films / Snowglobe Films / Films Boutique. Fotografía: David Gallego.  Montaje: Luc Forveille. Música: Leonardo Heiblum. Duración: 125 minutos

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