Galatée à l’infini: Una apología erótico mórbida de la Galatea contemporánea

Por Francisco Acuña

 

Galatea es una figura mitológica griega que ocupó el lugar del objeto de deseo de Polifemo, a merced de su celoso ojo y, como gran cantidad de figuras femeninas griegas, su devenir está marcado por la fatalidad y la tragedia. Sin embargo, en el cortometraje Galatée à l’infini, Galatea se metaforiza, fluye desde sus inicios antiguos hasta el infinito, y pasa por la contemporaneidad. De tal manera, el audiovisual nos orienta a reconocer Galateas modernas mientras lúdicamente juega con las imágenes, que se contraponen, superponen y se difunden unas con otras, en ocasiones, remiten casi a una encarnizada competencia de protagonismo visual, otras veces, fluyen y gotean en armonía.

 

El audiovisual maneja con tino una temática de género sin recaer en clichés panfletarios y gastados, debido en parte a la originalidad de la propuesta que se nutre del video-ensayo, del flujo de conciencia, del juego iconográfico y de una voz en off en una constante aporía: habla poéticamente con el monótono ritmo de un cyborg.

 

Mediante el recurso del material de archivo, Galatée à l’infini evidencia un trabajo de documentación minucioso por parte de las autoras, las fuentes son de lo más diversas y acusan a su vez cómo en la contemporaneidad el deseo de imagen del espectador está problemáticamente saciado por el constante taponeo mediático de la imagen. Para que la imagen llame, impacte, para que pueda ser deseada, se ocupa que irrumpa la aburrida sobreoferta con una propuesta específica y refrescante, que inquiete y llame la atención; Galatea logra con creces tal irrupción.

 

Respecto a la edición, la misma es particularmente esquiza y experimental. El corto no se limita al video-collage, sino que en muchas ocasiones se juega con los clips y las imágenes de maneras antiintuitivas que provocan una suerte de escozor visual, una incomodidad medular. Por ejemplo, en la recurrente referencia, a medio camino entre la emulación a Cronenberg y la alusión Kafkiana, de presentar metáforas visuales de la genitalidad, con lo que logran (re)presentar lo fálico y lo vaginal de maneras novedosas que desnaturalizan un cierto binarismo.

 

La apuesta de Galatea es la de un Chris Marker en drogas, que adapta un poco de Paul B. Preciado y algo de Donna Haraway para crear una pequeña monstruosidad fílmica, una apología erótico-mórbida de la Galatea contemporánea.

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