El calor después de la lluvia: Cuando la romería se lleva por dentro

El calor después de la lluvia es el primer filme de ficción de Cristóbal Serrá Jorquera después de su experiencia previa como documentalista. Con un guion co-autoría de Serrá y Felipe Zúñiga, desde el título se indica al espectador que es una película donde la metáfora es un elemento clave para narrar la peregrinación interna transitada por el personaje protagonista. Aquí, conviene hacer un breve paréntesis para acotar que en los países de clima tropical, al calor después de la lluvia se le conoce como bochorno. Entonces, Juana (Milena Picado) inicia su viaje porque en su vida hay sensación de malestar, la cual literalmente la abochorna.

El filme inicia contando la devastadora ruptura amorosa entre Juana y Gustavo (Luis Carlos Bogantes), hecho que cobra relevancia cuando se reencuentran en la romería a la Basílica de los Ángeles; esta peregrinación mariana es la más importante en Costa Rica, sin embargo, para la joven se convierte en el motivo para “peregrinar” a su pueblo de origen e intentar reencontrarse consigo misma al lado de sus padres, quienes desconocen la situación de su relación.

En cuanto a la propuesta estética de la película, la experiencia de Serrá como documentalista y el excelente trabajo de fotografía de Nicolás Wong (ya ampliamente demostrado a nivel nacional e internacional) le aportan gran valor visual a la narración durante el contexto de la romería: las escenas rodadas realmente permiten al espectador adentrarse y contemplar la importancia espiritual de agradecimiento y sanación para quienes realizan el esfuerzo físico de hacer esta caminata.

Juana (Milena Picado) en el inicio de su peregrinación.

Empero, este ritmo de narración se desluce cuando la historia abandona la romería real y comienza la metafórica, pues se convierte en una innecesaria repetición de la misma escena: Juana camina hacia una poza buscando consuelo o purificación en el agua y se encuentra con un personaje secundario a veces efectivo, a veces arbitrario. De igual forma, el estilo de edición previo de imágenes individuales para contar un todo mayor, se termina transformando en cortes muy marcados del todo narrativo.

Sumado a lo anterior, la inserción en clave humorista de uno de los personajes secundarios aleja por completo al espectador de la tragedia interna de Juana para intentar provocarle una risa fácil. Quizás esto es decisión de Serrá debido al conocido gusto del público costarricense por el gag humorístico de un personaje ocasional, no obstante, como suele suceder, el chiste se termina robando el protagonismo del conflicto y en este caso posiblemente hasta de la actriz principal.

Arturo Pardo destaca en “El calor después de la lluvia” como personaje secundario.

En balance, es claro Serrá Jorquera se esfuerza por mantener el tono introspectivo de su premisa para desarrollar de manera efectiva su metáfora inicial: Juana está abochornada y necesita peregrinar para deshacerse de ese sentimiento. Si bien el desarrollo de los personajes queda debiendo, se le agradece al director prescindir del elemento más obvio de la construcción metafórica: la lluvia, porque En el calor después de la lluvia no hace falta que literalmente llueva para que el público pueda conectarse con que así como Juana, todos llevamos una romería por dentro.

El calor después de la lluvia. Caramba Films. Dirección: Cristóbal Serrá Jorquera. Guión: Felipe Zúñiga y Cristóbal Serrá Jorquera. Producción: Alejandra Vargas Carballo. Edición: Kimberly Elizondo y Cristóbal Serrá Jorquera. Fotografía: Nicolás Wong. Elenco: Milena Picado. Costa Rica. Color, 2016, 65 min.

 

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