Rolling Thunder Revue: Libertad y expectativas

Por Armando Quesada Webb

En Escamotage d’une dame au théâtre Robert-Houdin (1886), uno de los cientos de cortometrajes realizados por Georges Méliès, un mago lanza una manta sobre una mujer y la hace desaparecer. Lo inexplicable acaba de suceder. No importa que sea un stop trick, una sencilla técnica de montaje, porque en la pantalla la magia es real.

Con estas imágenes, el cineasta Martin Scorsese introduce Rolling Thunder Revue, su más reciente largometraje. Lo que en una primer impresión podría parecer un gratuito homenaje a este pionero del cine, es en realidad una advertencia de Scorsese a su público. Al igual que el corto de Méliès, la película del neoyorquino es una ilusión. 

Esta es la primera colaboración de Scorsese con Netflix y la más atrevida producción original de esta plataforma hasta el momento. Construido a partir de entrevistas y material de archivo, el filme gira alrededor del músico estadounidense Bob Dylan, quien en 1974, después de varios año sin tocar en vivo, regresó a los escenarios para realizar una gira por Norteamérica, de la cual el largometraje toma su nombre. 

Para los conciertos, Dylan reúne a un grupo de artistas que incluye a las cantautoras, Patti Smith, Joni Mitchell y Joan Baez, la violinista Scarlet Rivera, el poeta Allen Ginsberg y muchos otros personajes disparejos que conforman esta caravana surreal que viaja por los Estados Unidos. Un grupo de artistas con absoluta libertad creativa, presentándose en pequeños escenarios y pueblos, con sus rostros pintados de blanco, siendo la versión más auténtica de ellos mismos. 

“No recuerdo nada”, es lo primero que dice el legendario músico a la cámara. Los testimonios no buscan simplemente recordar lo que sucedió en la gira, sino crear una leyenda a partir de ella. “En Dylan cada quien ve lo que quiere ver”, explica uno de los músicos que lo acompañaron. Rolling Thunder Revue representa la percepción que Scorsese tiene de Dylan. Para el cineasta, la única forma de encarnar a un personaje inclasificable, un artista que siempre se reinventa y nunca cede a la convenciones, es entrelazando la verdad y mito, creando así una narrativa tan impredecible como el mismo cantautor. 

Dylan y Ginsberg. Poesía en un cementerio.

Martin Scorsese no es el primer realizador en explorar a Bob Dylan como una figura imposible de encasillar. Mediante un acercamiento formal muy distinto, también lo hizo Todd Haynes en el excelente filme I’m Not There (2007), en el cual seis intérpretes le dieron vida al músico en sus variopintas etapas artísticas. 

Esa idea de Haynes sobre Dylan siendo muchas personas al mismo tiempo resuena en Rolling Thunder Revue. Cuesta creer que este tipo excéntrico y dominante en el escenario sea aquel juglar retraído que en los años sesenta muchos confundieron con un profeta.  

Las interpretaciones musicales de la gira componen el grueso del largometraje de Scorsese. Dylan y sus acompañantes tocan clásicos como  Hurricane  y A Hard Rain’s A-Gonna Fall. A pesar de ser en su mayoría canciones harto conocidas por sus fanáticos, algunas de las interpretaciones en esta gira son tan diferentes a su versión de estudio que por momentos son irreconocibles, si bien nunca dejan de ser fantásticas (con una sobresaliente restauración de imagen y sonido). Lo que hace Bob Dylan es reinventar sus temas como lo hace con sí mismo. 

Scorsese es un veterano del subgénero conocido como rockumentary (documental sobre música rock). Su filme The Last Waltz (1978), que retrata el último concierto del conjunto The Band, es un hito del cine sobre música. De igual forma, a través de sus cinco décadas de actividad, el realizador ha puesto su lente sobre íconos musicales como George Harrison o The Rolling Stones. Incluso, ya había abordado previamente a Bob Dylan en No Direction Home (2005), un documental de estilo mucho más convencional que cubre los primeros años de la carrera del músico. 

Rolling Thunder Revue sobresale en la filmografía de Scorsese porque no es exactamente un rockumentary, aunque contenga muchas de sus características principales. En realidad, la película oscila entre este subgénero y el mockumentary (falso documental), sin nunca terminar de encajar por completo en ninguno de los dos. 

“Cuando el público tiene expectativas, hay que decepcionarlo”, expresa Dylan en la entrevista. Siguiendo esta filosofía, Scorsese se aleja lo más que puede del tradicionalismo de sus documentales anteriores y busca desconcertar a sus seguidores de la misma forma que Dylan lo ha hecho por décadas. Ya que, según Dylan, solo de esta forma el artista puede ser realmente libre.

Acontecimientos falsos y personajes imaginarios se camuflan entre las anécdotas de la gira. Testimonios bizarros como un encuentro sexual de Dylan con una joven Sharon Stone (narrado por la misma actriz) son completamente ficticios, sin darle ninguna pista al espectador de que así sea. Incluso Stefan van Drop, el supuesto director que filmó el material original de los conciertos, es un personaje interpretado por el comediante Martin von Haselberg. En realidad, el material de archivo utilizado por Scorsese fue tomado de Renaldo and Clara (1978), una película dirigida por el mismo Dylan. 

De aquel largometraje Scorsese extrae también curiosas interacciones personales entre los miembros de la caravana musical: Bob Dylan bromeando mientras conduce el autobús que lleva a su banda, Allen Ginsberg recitando poesía en la tumba de Jack Kerouac o Joan Baez con un disfraz haciéndose pasar por Dylan antes de un concierto.  

En algunos instantes, el director interrumpe la historia de la gira para examinar el intrincado clima político de Estados Unidos en los años setenta. Vistazos a sucesos relacionados a la guerra de Vietnam, el escándalo Watergate y la consecuente renuncia de Richard Nixon, así como el intento de asesinato contra Gerald Ford, ejemplifican el trasfondo de lo que vivía el país norteamericano mientras Dylan lo recorría. Eso sí, con las declaraciones de un falso congresista que habla sobre la época de Jimmy Carter, Scorsese se asegura que ningún segmento político se escape de la sutil parodia.
Con Rolling Thunder Revue, Martin Scorsese experimenta y se divierte como no lo había hecho desde hace muchos años en su extensa trayectoria. Este es un filme que en un primer visionado parece ser un documental ordinario, pero que en realidad mucho más que eso.  Es un homenaje a la extraordinaria música de Bob Dylan y un genuino reflejo de la escurridiza y compleja personalidad del artista, dentro y fuera de los escenarios.

Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese. Netflix. Dirección: Martin Scorsese. Producción: Margaret Bodde y Jeff Rosen. Edición: Damian Rodriguez y David Tedeschi. Fotografía: Paul Goldsmith y Ellen Kuras. Color, 2019, 142 min.

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