Festival Shnit 2019 | Críticas Sabor Local 2

Por Armando Quesada Webb

 

Crónicas: Sol y Javi (Ernesto Gutiérrez)

 

Sol llama a Javier y va a su casa ¿Pasará algo entre ellos? De esa interrogante se sostiene la adolescente trama de este cortometraje. Aunque las actuaciones no están mal, los personajes son acartonados y, por lo tanto, el desarrollo de su relación no causa interés alguno. Cada suceso dentro de la historia está plagado de una sensación de inconsecuencia.

 

La obra también presenta debilidades en el trabajo de edición. Específicamente en la escenas dentro de la casa del muchacho son evidentes una serie de cortes abruptos que perjudican la continuidad de la historia.

 

La Audición (Jorge Morales y José Morales)

 

Cortometrajes como este ponen en duda cuáles son los criterios de selección del Shnit. La Audición es una obra principiante y llena de falencias técnicas.

 

Hay varias escenas en las que los personajes están desenfocados (se nota que es accidental, no un recurso estético) y a partir de la mitad del metraje la calidad del audio se desmorona por completo.

 

Las actuaciones son de muy bajo nivel y el argumento consiste en una serie de cursilerías infantiles una tras otra. No hay profundidad dramática, la insistencia de la historia de apelar a la nostalgia es exasperante y los tiempos muertos abundan.

 

Té los tres (Steven González)

 

Desde la primera escena, el espectador queda casi encandilado por los blancos exagerados que predominan durante todo el corto. Es una estética futurista estimulante, con un muy buen trabajo de dirección de fotografía y arte.

 

La atmósfera del corto es convincente porque se muestra excéntrica sin ser demasiado exagerada. Todo se ve a través de pantallas, celulares y realidad virtual. No hay verdadero contacto humano. Es un reflejo de la falsedad que rodea a la protagonista.

 

El corto, sin embargo, pierde en algunos momentos la sutileza debido a que los diálogos resultan algo forzados, como si se tratara de subrayar en exceso esa falta de humanidad de los personajes.

 

Foto familiar (Natasha Zúñiga Keith)

 

Este es un cortometraje que no propone mucho. Desde un inicio es obvia la dirección que va a tomar el argumento. Es una historia sobre líos amorosos de lo más convencional, sí bien tiene momentos bien logrados, particularmente hacia el final de la obra.

 

Las dos últimas escenas hacen que la historia tome la fuerza dramática de la que careció el resto del corto. Si bien es un trabajo irregular, la conclusión logra transmitir una auténtica sensación de amargura y decepción.

 

Pasajera (Mauricio Esquivel)

 

El cortometraje muestra sus cartas poco a poco y mantiene la tensión dramática. Al principio la trama pareciera que va por cierta dirección, pero ágilmente transita hacia algo mucho más interesante.

 

La ambigüedad sobre la relación entre los personaje, particularmente en la primera secuencia, crea intriga y mantiene enganchado al espectador. El corto se sostiene en el muy buen trabajo de las dos actrices principales, quienes convencen con naturalidad y espontaneidad.

 

Formalmente es una obra que convence dentro de su sencillez, aunque la utilización de un radio de aspecto de 4:3 no hace mayor aporte.

 

Hálito (Erick Solís Duarte)

 

El espejo funciona como el canal para que la protagonista se enfrente a ella misma, a la imagen que presenta al mundo y a las expectativas que le son impuestas. Todo el corto es un enfrentamiento entre ella y su imagen.

 

A pesar de las ideas psicológicas que propone la obra, esta se ve debilitada por ciertos elementos dramáticos a los que recurre, como un uso de música sobreenfático y una voz en off que se siente artificial. Aunque esto provoca que el corto pierda sutileza, sigue siendo un ejercicio de introspección valioso.

 

Watership Down (José Sibaja Figuls)

 

Este audiovisual de la banda nacional Pneuma cae en los lugares comunes de los videoclips de rock y metal, empezando por su ambientación en un “misterioso” bosque donde los músicos se aventuran a buscar quién sabe qué.

 

Esta odisea de los cuatro amigos se siente forzada y cliché. Aun sin diálogo, las interpretaciones decepcionan, los miembros de la banda fracasan en comunicar cualquier tipo de sentimiento con sus expresiones y movimientos.

 

Eso sí, debe reconocerse el buen trabajo de animación 3-D que tiene este corto.

 

Ask me a Question (José Pablo García Montero)

 

Un corto sin nada qué decir, completamente estéril en su afán de hablar sobre las barreras en la comunicación humana.

 

Cuando su breve metraje de dos minutos termina, es como si la pantalla hubiera estado en blanco todo el tiempo. No hay nada que digerir. Parece más un video que aparecería en el feed de alguna red social que un corto que participa en un festival.

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