Festival Shnit 2019 | Día 1: críticas sabor local 1

Por Armando Quesada Webb

 

Ronda de críticas de la primera función de la muestra de cortometrajes costarricenses fuera de competencia SABOR LOCAL, como parte del Shnit Worldwide Shortfilmfestival Playground San José 2019.

 

Tierra Ajena de Valeria Brenes

 

El cortometraje de Valeria Brenes elabora un argumento de ciencia ficción de un corte más cercano a lo especulativo que a la fantasía. La directora plantea un futuro distópico en el que se viven las consecuencias de problemáticas actuales como el cambio climático, las crisis alimentarias y el control de los gobiernos sobre la información pública.

 

Aunque hay un muy bien logrado diseño de producción y de vestuarios, así como efectos visuales creíbles, los resultados de esta obra son irregulares.

 

El guion cae en lugares comunes, tiene una progresión esquemática, algunas interpretaciones son deficientes y el final es dramáticamente predecible.

 

La piel de la serpiente de Adrián Cruz García

 

El realizador pretende abordar la feminidad, pero lo hace desde una perspectiva ajena a ella. Los personajes son cajoneros y la trama es adolescente. Cruz fetichiza a sus protagonistas y las convierte en caricaturas de una película erótica.

 

El personaje masculino también deja mucho que desear en su construcción. No pasa a ser más que el arquetipo “telenovelezco” del apuesto hombre incapaz de expresar sus sentimientos.

 

Es natural que con un guion tan pobre las actuaciones sean también deficientes. Poco podría hacer cualquiera de los tres intérpretes con personajes tan mal escritos.

 

Distrae, además, la mala mezcla de sonido de la obra, en especial durante su secuencia inicial.

 

Morena de Charlie López

 

Un sensible ejercicio de cine ensayo que retrata a una joven por medio de sus propias palabras. Ella se describe, cuenta anécdotas y, sobre todo, recita su poesía.

 

La poesía es exhibirse, como ella misma lo expresa, y eso es precisamente lo que hace el director por medio de un acercamiento sensible y cercano a la protagonista.

 

López apunta su cámara hacia los detalles del San José nocturno y hacia el cuerpo de Nicole mientras ella recita y convierte al corto en un estimulante tren de pensamiento.

 

Si bien el segmento final incluye una interpretación de las letras de Nicole que debilita la sensación naturalista del relato, la obra nunca deja de ser cautivadora.

 

Despedidas de Sergio Pucci

 

Segio Pucci, director del largometraje Güilas (2018), presenta un corto que formaba parte de ese largometraje que pretendía ser una película de episodios. Inspirado por las travesuras de infancia, el cual comparte las mismas fortalezas y falencias del anterior trabajo del realizador, Amor de Temporada. 

 

Es innegable el buen trabajo de fotografía y edición, pero la historia resulta agotadora y poco sutil en su insistente búsqueda de reacciones emocionales gratuitas por parte de su audiencia.

 

Despedidas es una alternación entre escenas “para llorar y para reír”, una fórmula tan complaciente como poco original.

 

Padre de Arturo Alvarado Hidalgo

 

El título tiene un doble sentido, se refiere tanto al padre biológico como a la forma de dirigirse a los sacerdotes católicos, el oficio del protagonista.

 

Aunque al principio el corto da la impresión de tratarse de un drama psicológico, grata e inesperadamente gravita hacia la comedia. Aborda con diálogo ágil temas sustanciales como los resentimientos paterno filiales, el apego y la soledad.

 

Álvaro Marenco destaca por su carisma en el rol del espectro de padre irresponsable y borracho, dejando totalmente atrás a las expresiones monotemáticas del actor que interpreta al cura.

 

Sirenas de Valeria Miranda

 

Se trata de un videoclip de la banda nacional Hijos, conjunto que anteriormente se ha destacado por el alto nivel de producción de sus audiovisuales.

 

Valeria Miranda elabora una atmosfera en la que todo se ve tan limpio que raya en la falsedad. Un grupo de personas vestidas de la misma forma repiten las mismas acciones en distintos escenarios vacíos.

 

El corto posee un destacado trabajo de cámaras en el que predominan los colores con tonos suaves y las texturas de los plásticos y las telas son casi palpables.

 

Es necesario señalar, además, el buen trabajo de coreografía por parte de los intérpretes.

 

Wake Up de Daniel Brenes y David Rivero

 

Esta obra hiperboliza la frase “el país más feliz del mundo”, usada constantemente en las campañas turísticas de Costa Rica e ironiza sobre la falsedad que hay detrás de ella.

 

El corto pareciera querer ser, como lo indica su título, un llamado a despertar sobre esa supuesta felicidad. El protagonista se levanta y lo primero que escucha es a un presentador diciéndole que debe ser feliz. Luego le dan una pastilla para idiotizarlo, cual Mundo feliz de Aldous Huxley, pero se equivocan con la dosis y este termina en un viaje alucinógeno.

 

El efecto del medicamento se termina y el corto también. No hay nada más, todas las ideas que los directores propusieron son solo un adorno para introducir una serie de imágenes surreales sin mayor contenido.

 

Piso 6, Apartamento C de Raúl Gamboa

 

Es el cumpleaños de Ana. Su esposo la felicita al despertar y luego ella procede a cumplir con su rutina diaria. En la realización de sus quehaceres, se puede percibir la creciente frustración e infelicidad de la protagonista y su falta de interés por todo lo que la rodea.

 

La propuesta visual sobria, con colores pálidos y cámara estática, se conjuga a la perfección con el estado mental de la protagonista.

 

La construcción dramática, sin embargo, se ve atropellada por la conclusión del corto, en el que Gamboa recurre a un giro dramático forzado que desecha todo lo que había hecho bien hasta el momento.

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