La boda del tigre. Un romance y nada más.

Con su cuarto largometraje, La boda del tigre, Esteban Ramírez quiso cambiar el tono de su filmografía, hacer una película romántica con tintes de comedia y sin tanta crítica social. El resultado es disparejo, como comedia carece de gracia; por momentos el filme trata de parecerse a los de Hernán Jiménez, pero sin lograr el tono cómico adecuado. Mientras que la línea argumental de la historia romántica es muy simple y carece de emotividad.

 

Se aprecia el que recurriera a actores poco conocidos del cine costarricense, puesto que deviene en un aire fresco. Amadeo Hidalgo tuvo una breve participación en Por las plumas (2013), Carlos Villalobos en Días de furia (2013), Luis Carlos Bogantes es quien más experiencia tiene, actuó en Gestación (2009), Agua fría de mar (2010), El fin (2011), Italia 90 (2014) y El calor después de la lluvia (2016); mientras que Fernanda Chaves debuta con esta película. Cabe resaltar el pequeño papel de Leynar Gómez, una participación atinada y que le brinda algo diferente a la película.

 

Un punto alto que tiene el filme es la mezcla y edición de sonido, el trabajo de Carlos Aguilar destaca y este apartado técnico, al igual que en Presos (2015), es lo mejor de la película; sin embargo, Ramírez optó por rellenar La boda del tigre con muchas canciones que le quitan ritmo dramático a la acción, estas escenas de transición se alargan y no aportan al argumento en su intento de crear un estado emocional más ligero.

 

Similar a Caribe (2004), la fotografía muestra las exuberancias naturales del país, en este caso en la Península de Osa, esta es una decisión artística para embellecer la propuesta y hacerla más amigable para el espectador, aunque no brinda nada más; la cámara retrata de la misma forma a un mono cariblanco que a los personajes, todo parece una postal turística.

 

La historia en sí transita varios temas habituales del cine costarricense: vallecentristas que viajan hacia un lugar exótico, un personaje que pasa haciendo bromas, algún mensaje moralizador (en este caso es ecológico), personajes de clase media; no obstante, todo esto se sucede sin puntos de giro o puntos altos en el guion, de principio a fin todo tiene el mismo tono, no hay intensidad, no hay desarrollo de personajes; el romance está, pero no emociona, se siente incluso forzado: una mujer exitosa que vive en el extranjero y está en proceso de divorcio, regresa con su pareja de la adolescencia. En este sentido, el filme idealiza el concepto de amor romántico: la boda idílica en un escenario exótico, otro personaje que antepone su hija como razón absoluta para salvar su matrimonio y la conquista del sueño juvenil de estar con la mujer soñada.

 

El final llega porque ya no hay nada más que contar, es lo que se espera, un final feliz que se siente insípido, pero a estas alturas cualquier espectador se daría cuenta que la historia no daba para más.

 

Título: La boda del tigre. País: Costa Rica. Año: 2019. Director: Esteban Ramírez. Guion: Esteban Ramírez. Productora: Cinetel, HD Argentina, A Tropics Company. Productores: Esteban Ramírez, Amaya Izquierdo. Fotografía: Álvaro Rodríguez. Edición: Alberto Ponce. Música: Carlos Aguilar, Mechas Kadeho (Jorge Zumbado). Intérpretes: Carlos Villalobos, Fernanda Chaves, Amadeo Hidalgo, Brittany Falardeu, Luis Carlos Bogantes, Leynar Gómez.

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