For Sama: Crónica de la tragedia

Por Armando Quesada Webb

 

La guerra civil en Siria es una de las desgracias más grandes del siglo XXI. El conflicto empezó en el contexto de la Primavera Árabe, el 15 de marzo del 2011, con la represión, por parte de las fuerzas armadas, de una serie de movimientos democráticos que se manifestaban en contra del régimen de Bashar al-Ásad. Desde entonces, el país ha estado envuelto en un caos sin fin, el dictador sigue aferrado al poder y las penosas intervenciones de ejércitos extranjeros detrás de sus propios intereses solamente han acrecentado la catástrofe.

 

Tras nueve años de enfrentamientos, el único resultado ha sido una cantidad abrumadora de muertos y desplazados, así como de personas que siguen atrapadas en medio de la masacre. Para el ciudadano occidental, los reportes informativos que recibe de las grandes cadenas de noticias, suelen carecer de una perspectiva humana auténtica en el tratamiento de los sucesos. De ahí surge el valor de un filme como For Sama (Waad Al-Kateab y Edward Watts, 2019), el cual narra en primera persona las vivencias de una mujer y su familia desde el comienzo de la guerra.

 

La figura central es la misma codirectora del filme, Waad Al-Kateab, quien formó parte del movimiento estudiantil en contra del régimen y documentó el conflicto desde sus inicios. Tras varios años de negarse a abandonar su país, la perspectiva de Al-Kateab cambia con la llegada de su hija, Sama, a quien decide ofrecerle su película como una explicación de las circunstancias en las que nació.

 

El fundamento de la obra es ese carácter personal de su narración. La directora hace un recorrido por su vida que muestra la guerra en su dimensión más íntima. Cuando una bomba cae en Alepo, la cámara muestra el miedo y la angustia de una familia que se esconde en un sótano; cuando hay disparos, la realizadora se filma a ella misma abrazando desesperadamente a su bebé.

 

Al-Kateab no utiliza ninguna toma de archivo ni ningún otro tipo de apoyo externo, sino que su filme consiste en su totalidad de material casero. Todas las imágenes fueron capturadas por ella misma en las calles sirias, a veces equipada solamente con un celular. Esa forma de presentar la historia reafirma la idiosincrasia del lente de la directora, quien además enriquece su relato al contarlo mediante una estructura no lineal, saltando entre los momentos clave de sus vivencias.

 

Aunque For Sama sobresale en el abordaje de lo emotivo, existen incongruencias en su denuncia política. El filme expone su denuncia sin temor al gobierno criminal de Bashar al-Ásad, señalándolo como el principal responsable de la matanza en Siria y también reafirma la complicidad de las fuerzas militares rusas. Llega a desconcertar, sin embargo, el que no haya mención alguna en todo el documental de la participación de los Estados Unidos o de Turquía, a pesar de que los ejércitos de estas dos naciones han tenido una presencia ininterrumpida en Siria durante toda la guerra. Aunque las razones de esta omisión no son claras, no sería desproporcionado concluir que esto pudo haber influido en la gran aceptación que tuvo la obra en Occidente.

 

La dimensión política no es el único factor que genera disconformidad en el visionado del filme. Una porción importante de For Sama está dedicada a mostrar imágenes chocantes de violencia que, por momentos, resultan casi insoportables. Es indiscutible que la muerte y el sufrimiento son inherentes a la guerra, pero al mostrar escenas de niños agonizando o de personas que acaban de perder a toda su familia, los realizadores caminan por la delgada línea entre el realismo y la explotación de la imagen.

 

Los seres humanos corren el riesgo de ser revictimizados al usar una cámara para grabar su dolor sin su consentimiento. Dicha problemática no es exclusiva de este documental, sino que estará siempre presente en cualquier documento de tragedias humanas. Por esa razón, se trata de una discusión que se debe tener siempre que una película aborde temáticas de esta naturaleza.

 

Otro recurso cuestionable del filme es el uso de la música. Al sobreenfatizar el drama con inserciones musicales, los realizadores terminan sustrayendo autenticidad a las imágenes. Por sí mismas, ya las escenas son trágicas, el insistir en subrayar el desconsuelo de las personas resulta excesivo.

 

El documental exhibe sus mayores fortalezas cuando toma la forma de una carta de amor de una madre a su hija y muestra la convivencia de las familias en la guerra, logrando generar empatía con la impotencia de estas personas y sus intentos desesperados de seguir adelante con sus vidas.

 

Examinado como un documento sobre los crímenes de guerra en Alepo, For Sama es un producto que evidencia contradicciones morales. Aun así, Waad Al-Kateab merece reconocimiento por su valentía y rigor al aventurarse con una cámara en una de las zonas más peligrosas del mundo con tal de poder dar a conocer su testimonio del conflicto.

 

En el siguiente enlace pueden ver la película (algunas escenas están censuradas por lo que tiene menor duración, y en los primeros minutos hay una presentación especial). Si desean ver el filme sin censura pueden hacerlo en NETFLIX.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *