Diego Maradona. Esplendor y caída del mito y el hombre

Cuando se afronta el visionado de un filme que vuelve a mostrar a una figura tan mediática y popular, lo más sano es preguntarse ¿para qué?, ¿con qué propósito se hizo esta película? El tratar de responder estas interrogantes puede servir para guiar al espectador a través de la obra. En este caso se trata del exfutbolista Diego Armando Maradona, quien, como muchas personalidades famosas, solo le basta un nombre o un apellido para ser reconocido, entonces, se habla de Maradona.

 

Sin embargo, Asif Kapadia elude esa lógica desde el título: Diego Maradona. Y lo explica a través de Fernando Signorini, preparador físico y confidente del futbolista: “Uno es Diego, la persona, y otro Maradona, el personaje”. Ahí radica lo distintivo de esta nueva aproximación a la figura del exjugador y se empiezan a responder las dos preguntas enunciadas arriba.

 

Kapadia se ha hecho un lugar propio en el cine documental, desde su valioso retrato del automovilista Ayrton Senna en Senna (2010) o su retrato de la figura pop Amy Winehouse en Amy (2015). También cuenta con filmes de ficción como la ya lejana El guerrero (2001) o la poco conocida Far North (2007). De su trayectoria se puede decir que es un trotamundos y, de su cine, que ha sabido capturar la esencia de los personajes que ha retratado.

 

Con respecto a sus documentales, destaca la construcción de los mismos a partir de imágenes de archivo, un arqueólogo de la imagen que sorprende con su gramática fílmica y su pulso para confrontar a la figura con su contexto.

 

En Diego Maradona, Kapadia divide la película en varios segmentos, aunque su etapa en Nápoles abarca la mayor parte del documental. La primera hora consta de mucho material inédito que permite conocer el origen humilde del exjugador y una primera tesis dicha en voz en off por una hermana: desde joven Diego tuvo la responsabilidad de ayudar a la familia. Resaltan en particular las escenas con sus padres, el convivio durante el mundial de México 1986 y la forma en que se muestra Villa Fiorito, remite a Las Hurdes (1933) de Buñuel.

 

Contrario a Maradona by Kusturica (2008), donde el cineasta serbio deja entrever un matiz político afín a sus ideas, Kapadia es más mesurado en su retrato del astro del fútbol. No lo endiosa, aunque muestra la relevancia que tenía para los habitantes de Nápoles, el “África de Italia” como menciona Diego en un momento; ni tampoco cae en el amarillismo. Muestra algunos momentos relevantes de su carrera futbolística a modo didáctico y para goce de los fanáticos de este deporte, pero por lo demás la historia transcurre entretelones.

 

A diferencia de Senna y Amy, Diego Maradona estaba vivo durante la filmación de este documental, no obstante, Kapadia, acertadamente, no lo entrevista; de hecho, no hay ninguna entrevista en vivo, solo se ven extractos televisados en el pasado o se escuchan en off los comentarios de diferentes personas que conocieron a Diego. De acá se puede inferir otra tesis: Diego, la persona, poco a poco fue perdiendo su libertad y en gran parte estaba confinado al encuadre de un objetivo, una cámara que capturaba cada acto para luego exhibirla en revistas, programas de televisión o resúmenes deportivos. Maradona, el personaje, vivía preso de la fama que se había forjado. Entonces, Kapadia no filma a ninguno, reconstruye a partir del archivo, pero respeta al hombre que vive actualmente.

 

El carácter analógico del material de archivo, le confiere una cualidad artesanal al filme, por momentos se siente como un video casero, en otras secuencias, como la reconstrucción periodística de una crónica anunciada. Así emprende Kapadia la parte más controversial del exfutbolista, su adicción a las drogas y los excesos nocturnos.

 

Poco se habla de las capacidades extra cancha de Maradona, pero a pocos meses de llegar a Italia ya hablaba el idioma y daba entrevistas en italiano. También pudo sensibilizarse con los napolitanos, con su idiosincrasia, y ellos reconocieron y agradecieron esto. Con su popularidad poco a poco fue conociendo a gente influyente, hasta llegar a frecuentar a la Camorra. Sus primeros contactos con la droga no iniciaron en Italia sino en España, en su fugaz paso por el Barcelona, ya venía consumiendo, aunque el escrutinio y popularidad vividos en Italia empeoraron su adicción. Kapadia muestra esto con justicia moral, hace una crónica de sucesos y concluye con otra tesis: los italianos no perdonaron la derrota en semifinales del mundial de 1990 frente a Argentina.

 

Para periodistas, compañeros, políticos y gran parte de los fanáticos, la adicción de Maradona era conocida, pero su estatus “divino” en la ciudad napolitana, se ven grafitis de Diego comparado con San Genaro, patrono de la ciudad, le confería un indulto. Lo que cambió todo fue ese partido, un resultado. Pocos meses después del Mundial de Italia, empezaron a aparecer las acusaciones, las sentencias, el dopping positivo. Intercalado con estas noticias, Kapadia encuentra un video que lo resume todo: en una fiesta de Navidad, Diego se encuentra sentado, solo, cabizbajo… su expresión es la suma de lo que venía viviendo, de tantas carreras para anotar un gol o dar un pase, de las fiestas, de la turbulenta relación con Claudia, de negar un hijo con otra mujer, de sus líos fuera de la cancha, del ascenso a la fama, la creación del ídolo y la caída; esa expresión es la suma de la soledad de una persona agotada física, mental y psicológicamente.

 

En una época sin redes sociales, sin la inmediatez de la internet, Diego Maradona fue adaptándose a las circunstancias, de la manera que pudo, con la ayuda de la gente que tenía cerca, no todos buscaban su bienestar, no todas sus decisiones fueron las más adecuadas, pero no hubo otra forma. En la actualidad, el mundo ha cambiado, las comunicaciones son más rápidas, las imágenes se multiplican por la internet y las estrellas del deporte suelen vender y obtener cuantiosas ganancias con su imagen creada por la mercadotecnia, pero saben de los riesgos, pueden ver hacia el pasado y encontrar en Maradona el peligro de no frenar a tiempo. Diego, no tuvo hacia dónde mirar atrás.

 

 

País: Reino Unido. Año: 2019. Título original: Diego Maradona. Director: Asif Kapadia. Guion: Asif Kapadia. Productora: Film4, Lorton Entertainment, On The Corner Films. Montaje: Chris King. Música: Antonio Pinto. Duración: 130 minutos. Idioma: español, italiano, inglés, francés, portugués, catalán. Color.

Nota: este texto fue escrito por encargo del CRFIC que iba a realizarse en marzo. La película se puede ver en la plataforma de HBO.

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