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Minari: Eternos Migrantes

Escrito Por María José Madriz

Minari (2020) aborda la clásica narrativa de las familias migrantes de Estados Unidos desde una nueva sensibilidad. Su exploración autobiográfica evoca memorias de la vivencia personal del director Lee Isaac Chung, y de su inspiración nace un recuerdo nostálgico que es retratado con cariño, resultando en un necesario respiro optimista en medio de la adversidad.

Minari es un audiovisual desarrollado desde la sinceridad, una que se construye desde la voz de David, el hijo menor de la familia Yi. Al ser este personaje un reflejo de la infancia de su creador, la historia se cuenta a través de un lente inocente. Es él quien nos toma de la mano y nos lleva por la trama, embargando de ternura las situaciones más difíciles. 

Esta voz narrativa nos permite sentir un añoro casi personal por situaciones que nunca hemos vivido, todo gracias a la vulnerabilidad en el tratamiento. La cinematografía y la música construyen una intimidad que se llega a sentir como un sueño lejano que intentamos recordar, permitiéndonos entrar a  la mente de Lee Isaac Chung y conocer un poco de su historia y sus memorias.

Durante la película se plantea la interrogante de si las familias migrantes pueden llegar a pertenecer o si esa búsqueda de pertenencia y superación se convierte en una sentencia a vivir como eternos forasteros. Esta temática se explora desde los personajes de Jacob y Mónica Yi, la pareja que conforma la familia. 

Aunque ambos buscan lo mejor para sus hijos, se encuentran en una constante lucha de ideales. Jacob por un lado está dispuesto a sacrificar todo con tal de darle un mayor significado a su vida desde su capacidad de proveer, mientras que Mónica anhela estabilidad y la oportunidad de asentarse en un lugar. 

Con su esfuerzo por retratar la narrativa de los migrantes desde su propia vivencia, Lee Isaac Chung y su equipo logran plantear la dualidad entre la superación económica y la asimilación de las limitaciones. Aún con un argumento tan desesperanzador, el estilo cálido con el que es desarrollado nos hace enfrentarnos a esta realidad con emociones universales que permean de optimismo todas las situaciones presentadas.

Durante toda la película conectamos con los miembros de la familia Yi casi sin percatarnos. Gracias a la construcción paciente de una narrativa cotidiana, nos acercamos más a las emociones y al corazón de esta familia. Cada una de las escenas que nos presenta Chung está permeada por una gran comprensión del comportamiento humano por medio de las interacciones entre los personajes, la evolución de sus relaciones y la dinámica que mantienen con su entorno. 

Todas las decisiones argumentales son complementadas por la propuesta cinematográfica de Lachlan Milne, el director de fotografía del proyecto. Desde el lente de Milne podemos sentir con cercanía las emociones de los protagonistas en sus primeros planos, mientras que sus movimientos de cámara nos acompañan a conocer la nueva realidad de la familia Yi, hasta llegar a moverse con fluidez al familiarizarse con ella y sus espacios. Cada detalle en el desarrollo de la cinta logran dar un nuevo significado al día a día de los protagonistas.

Es hasta que llega la tragedia que como espectadores descubrimos que tan apegados estamos a estas vidas en pantalla. En este momento climático, donde se redescubren sus lazos y apegos que se han construido entre sí, nosotros como espectadores también caemos en cuenta del vínculo que hemos venido forjando con estas figuras durante el metraje. 

Algo que se le podría cuestionar al estilo con que Lee Isaac Chung desarrolla Minari, es si el tratamiento y desarrollo de la película es demasiado optimista y dulce para las situaciones que presenta. ¿Habrá en el director un temor a representar las vivencias de forma más oscura por no ensombrecer los recuerdos de su propia niñez? 

Aún así, un poco de optimismo en medio del caos parece ser justo lo que las audiencias anhelaban. En un contexto en que la escena fílmica mantiene una cínica competencia de quien puede retratar de forma más deplorable las distintas realidades, y donde se premia a las narrativas enfocadas en la miseria, Minari se siente como un necesario respiro gracias al sentimiento universal que retrata y la honestidad de su desarrollo. Gracias a esto, todos podemos sentirnos parte de la familia Yi.

País: Estados Unidos. Año: 2020. Director: Lee Isaac Chung. Guion: Lee Isaac Chung. Productora: A24, Plan B Entertainment. Fotografía: Lachlan Milne. Montaje: Harry Yoon. Concepción sonora: Emile Mosseri. Duración: 115 minutos. Idioma: Inglés y Coreano. Color.

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