• Divino amor. La burocrática llegada de un mesías.

    En los últimos años, con el aumento de los sectores conservadores en Brasil y la elección de Bolsonaro como presidente, el cine brasileño ha venido plantando una férrea lucha contra la censura y el primitivismo ideológico. Actualmente, esta cinematografía corre graves peligros ante recortes presupuestarios y amenazas a la libertad de expresión. Tres largometrajes brasileños del 2019 buscan, con diferentes medios, exponer esta situación: La vida invisible de Eurídice Gusmão (Karim Aïnouz), Bacurau (Kebler Mendonça Filho y Juliano Dornelles) y Divino amor (Gabriel Mascaro), todas del 2019. En el 2017 se exhibieron fugazmente en el país los dos largometrajes anteriores de Mascaro, Boi Neon (2015), en la Muestra de Cine…